La reciente captura y extradición del contralmirante Fernando Farías Laguna representa un hito importante en la lucha contra el huachicol fiscal en México. Según estimaciones de la Fiscalía General de la República (FGR), esta figura, supuestamente vinculada a una red criminal que trafica combustibles, habría facilitado el desvío de millones de litros de hidrocarburos, lo que generaría ganancias superiores a los 340 millones de pesos. La FGR ha estado bajo la lupa no solo por sus investigaciones, sino también por la magnitud de la operación y los implicados.
Fernando Farías, quien fue detenido en Argentina desde el 23 de abril tras la emisión de una Ficha Roja de Interpol, es un exfuncionario y familiar del exsecretario de Marina, José Rafael Ojeda Durán. Al ser trasladado a México el pasado jueves, la fiscal Ernestina Godoy Ramos confirmó que el contralmirante quedará a disposición del juez de control del Centro Federal de Readaptación Social número 1 “Altiplano”.
Las investigaciones, que incluyen la detención de 15 personas, entre las que hay 12 exfuncionarios, revelan una compleja red de contrabando de combustibles. En marzo de 2025, las autoridades aseguraron un buque con 8 millones de litros de hidrocarburos en Altamira, Tamaulipas, y poco después otro en Ensenada, Baja California, también con cantidades similares. Estos aseguramientos han tenido un impacto significativo en las finanzas de la red criminal, que se estima ha perdido alrededor de 340 millones de pesos.
La FGR ha señalado que esta red operaba en varios estados de la República, incluyendo Tamaulipas, Baja California, Colima, Sonora y la Ciudad de México. Además, se han acusado a agentes aduanales de intentar facilitar el contrabando al simular revisiones y adulterar volúmenes de producto.
A medida que avanza la investigación, se espera que haya nuevas órdenes de aprehensión contra otros individuos relacionados con la distribución de combustible ilegal. La FGR sigue trabajando para desmantelar esta organización, lo que podría impactar de manera considerable en la lucha contra la corrupción y el tráfico de hidrocarburos en el país.
Con cada avance, la esperanza es que la justicia prevalezca y que se sientan las consecuencias para aquellos que intentan lucrar a costa del erario y la seguridad del país. La extradición de Farías es un paso en esa dirección, y se aguarda con expectación lo que deparará esta compleja y amplia investigación.
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