Los pagos digitales han ganado terreno en el escenario económico actual, marcando un claro cambio en la manera en que los consumidores realizan transacciones. Una de las tendencias más notables es el auge de las billeteras digitales, o e-wallets, que han visto su participación en el valor de las transacciones de comercio electrónico crecer de un 6% en 2014 a un sorprendente 28% en 2024, según el Global Payments Report (GPR). Con este aumento, también surgen preocupaciones sobre las ciberamenazas, lo que hace crucial la implementación de medidas de seguridad adecuadas.
Las proyecciones indican que los pagos mediante billeteras digitales podrían alcanzar un 37% del total de operaciones en línea para 2030, lo que refuerza la necesidad de que tanto usuarios como instituciones adopten estrategias defensivas contra posibles fraudes digitales. En México, aproximadamente la mitad de los usuarios de smartphones—que se espera lleguen a 98.6 millones en 2024—hacen uso de estos sistemas de pagos, que incluyen aplicaciones bancarias y servicios como Apple Pay y Google Pay.
Sin embargo, el creciente uso de estas herramientas también plantea riesgos. Romeo Sánchez, director ejecutivo de seguridad de la información en el Sistema de Transferencias y Pagos (STP), menciona que los fraudes más comunes están relacionados con el robo de información financiera mediante técnicas sofocadas de ingeniería social, como el phishing y el smishing. El phishing se manifiesta a través de mensajes engañosos que pretenden ser de entidades legítimas, mientras que el smishing utiliza mensajes de texto falsos para obtener datos confidenciales.
Otra táctica emergente son las billeteras digitales falsas y sitios web fraudulentos que simulan ofrecer servicios legítimos, diseñadas para capturar información bancaria de los usuarios desprevenidos. Ángel Olvera, académico del Tecnológico de Monterrey, advierte que las poblaciones más vulnerables incluyen a adultos de mediana y tercera edad, quienes pueden no estar familiarizados con las tecnologías financieras.
Cuando los ciberdelincuentes logran obtener datos bancarios, se vuelven capaces de realizar compras y cargos sin el consentimiento de los afectados en diversos comercios. Por lo tanto, es esencial adoptar medidas de seguridad para mitigar este riesgo. Olvera recomienda mantener contraseñas actualizadas, activar notificaciones de transacciones y configurar métodos de compra segura, que exigen autenticación mediante reconocimiento facial, huella dactilar o una doble confirmación.
Sánchez también aconseja verificar que las aplicaciones utilizadas estén reguladas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), revisar detenidamente el desarrollador en la tienda de aplicaciones y evitar descargar software desde enlaces de redes sociales. Si alguna vez existe incertidumbre sobre el uso de una e-wallet, se sugiere consultar a un familiar o amigo con experiencia en el tema.
Finalmente, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) está disponible para ayudar a los usuarios que tengan dudas, sospechas de fraude o necesiten asesoría especializada.
La información se basa en datos de 2025-08-04 11:00:00 y refleja un contexto de creciente digitalización y consumo seguro, en un mundo donde las finanzas están cada vez más ligadas a la tecnología.
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