Petróleos Mexicanos (Pemex) cerró el año 2025 con una producción promedio de 1.367 millones de barriles diarios de crudo, lo que representa una preocupante disminución del 7.9% en comparación con el año anterior. Esta cifra se convierte en la más baja de la empresa estatal desde 1979, lo que refleja una tendencia de declive en la capacidad de extracción.
Sin embargo, el mes de diciembre trajo consigo un leve respiro. Durante este periodo, la producción alcanzó los 1.371 millones de barriles diarios, un incremento del 1.2% respecto al mismo mes del 2024 y un 1% superior a lo registrado en noviembre del año anterior. Esta ligera recuperación se enmarca en el esfuerzo de Pemex por incrementar su producción y estabilizar sus operaciones en un contexto de desafíos económicos persistentes.
Cuando se consideran líquidos y condensados, el volumen reportado en diciembre fue de 1.66 millones de barriles diarios. Este resultado también muestra un crecimiento del 1.15% en comparación con noviembre, gracias al aumento en el bombeo de condensados, que alcanzó 288,572 barriles diarios, un 1.5% más que el mes anterior.
Estos datos subrayan los altos y bajos que enfrenta Pemex en su misión de sostener la producción y adaptarse a un entorno global cada vez más competitivo y desafiante. Mientras la empresa lucha por revertir la caída, la atención del sector energético permanecerá centrada en cómo Pemex gestionará su futuro y si logrará implementar estrategias efectivas para recuperar su capacidad de producción en los próximos años.
En este sentido, la evolución de la industria petrolera en México será crucial no solo para la economía nacional, sino también para la influencia del país en el contexto energético global.
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