El 15 de mayo, el mundo de la economía perdió a una de sus figuras más destacadas: Edmund “Ned” Phelps, quien falleció a casi 93 años. Ganador del Premio Nobel de Economía en 2006, Phelps dejó una marca indeleble en la disciplina, siendo un intelectual prolífico y original que se desmarcó de las corrientes convencionales. Tuve el honor de ser su alumno en la Universidad de Columbia, lo que me permitió apreciar de cerca su influencia y su enfoque innovador.
Phelps comenzó su carrera en la década de 1960, enfocándose en modelos de crecimiento y acumulación de capital. Una de sus contribuciones más relevantes fue la llamada “regla de oro” del ahorro, diseñada para maximizar el crecimiento económico. Sin embargo, no se limitó a estos conceptos; en la década de 1970, revisó la célebre Curva de Phillips, que sugería una relación inversa entre inflación y desempleo. Phelps cuestionó esta noción, argumentando que las decisiones económicas no se toman de manera mecánica. Al incluir en su análisis la importancia de las expectativas futuras y las decisiones intertemporales, estableció que una política monetaria expansiva podría reducir el desempleo de manera temporal, pero que, con el tiempo, las expectativas de inflación anularían estos beneficios. Esta revelación trascendió el ámbito académico y se convirtió en un pilar para la política monetaria de los bancos centrales.
Su obra más influyente, “The Microeconomic Foundations of Macroeconomics”, surgió entre 1969 y 1974, donde también exploró la relación entre salarios y empleo a través de modelos basados en expectativas racionales. Sin embargo, Phelps se mostró escéptico respecto a la teoría de expectativas racionales, argumentando a favor de un enfoque más flexible.
Durante las décadas de 1980 y 1990, Phelps amplió su visión hacia el espíritu creativo del capitalismo. Contrario a la creencia de que el crecimiento depende principalmente de grandes corporaciones o del gasto público, propuso que la prosperidad genuina nace de una cultura económica que fomente la libertad, la innovación y la iniciativa individual.
El fallecimiento de Phelps llega en un momento en el que el mundo enfrenta desafíos como la inflación, bajo crecimiento y una aceleración tecnológica sin precedentes. Su legado sigue vigente, recordándonos que la economía es intrínsecamente compleja y que las sociedades prosperan cuando logran un equilibrio entre estabilidad, innovación y libertad creativa. La visión de Phelps nos invita a reflexionar sobre la naturaleza multifacética de la economía en tiempos de cambio. Sus enseñanzas continuarán guiando a las futuras generaciones de economistas y decisores políticos. Descanse en paz, profesor Phelps.
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