Con sus futbolistas en descanso hasta el próximo jueves y habiendo asegurado su objetivo de retornar a Europa, esta vez a la Champions League, el Real Betis está aprovechando el inicio de semana para presentar los avances en las obras de renovación del Estadio Benito Villamarín. Se espera que estos trabajos culminen para que el equipo pueda regresar a su hogar al inicio de la temporada 2028-29, tras tres años de permanencia en La Cartuja.
El director general del club, Federico Martínez Feria, ha ofrecido detalles sobre el progreso de este importante proyecto. Tras finalizar la fase de demolición, actualmente se encuentran en la etapa de contención y apantallamiento de la zona adyacente al estadio. Se están erigiendo muros de un metro de ancho que llegarán hasta 26 metros de profundidad para enmarcar el área del nuevo aparcamiento y la estructura del edifico anexo. Martínez Feria ha comentado que pronto comenzarán con la excavación del resto de la parcela y la cimentación.
El directivo ha enfatizado la necesidad de cumplir con los plazos planificados para reaprovechar el estadio en menos de dos años. El Betis está colaborando con Acciona, la empresa contratista de las obras, para afinar el proyecto final, con el objetivo de obtener un cronograma preciso que garantice la correcta ejecución del mismo.
En un contexto económico desafiante, el Betis ha iniciado un proceso con Acciona para controlar los costes de la renovación, tras recibir cotizaciones que superaban sus expectativas. La financiación de las obras se prevé que provenga de los ingresos complementarios del nuevo recinto, que el club estima en alrededor de 20 millones de euros anuales, aunque no se ofrece una cifra definitiva en este momento.
Uno de los elementos más destacados del futuro estadio es el diseño característico, que promete ofrecer el famoso efecto ‘bombonera’, mejorando tanto la visibilidad como la acústica durante los partidos. La cubierta se ajustará para maximizar la cercanía y la atmósfera vibrante del encuentro, con un aforo proyectado de alrededor de 60,000 espectadores.
Otro aspecto relevante del nuevo Benito Villamarín será el edificio anexo, que en un 80% se destinará a un hotel. El club está en conversaciones avanzadas con varias cadenas hoteleras, lo que permitirá diversificar el uso del espacio y maximizar los ingresos.
En términos de movilidad, el proyecto se presenta como una oportunidad para solucionar problemas de acceso al estadio. Actualmente, se contempla la posibilidad de una futura línea de metro que incluya una estación en las cercanías del recinto, lo que facilitaría el desplazamiento de los seguidores.
Sobre la financiación del nuevo estadio, el Betis busca que los costes se autofinancien a través de los ingresos adicionales generados, apoyándose en un modelo de Project Finance. Se estima que la totalidad del nuevo Benito Villamarín estará saldada en un horizonte de entre 25 y 30 años.
Aunque es improbable que el estadio se incluya como sede en la próxima Copa Mundial de 2030, el Betis se muestra optimista respecto a cumplir con los estándares necesarios para albergar grandes eventos internacionales y de la UEFA.
Si bien el club prevé regresar a Heliópolis para la temporada 2028-29, no descarta continuar en La Cartuja si las circunstancias lo requieren. Con planes en marcha y ajustes continuos en la gestión de las instalaciones temporales, el Betis está preparado para garantizar que sus aficionados tengan una experiencia memorable, mientras el nuevo estadio toma forma.
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