La ceremonia de premiación del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (Inehrm) celebrada el 18 de noviembre de 2025 marcó un hito en la historia moderna del país al agotar la voz sobre la importancia de reescribir la narrativa oficial desde una perspectiva que integre la diversidad cultural y étnica de México. Este evento, en el que se reconocieron logros en 12 categorías, fue un llamado a reflexionar sobre el rol de los pueblos indígenas y afrodescendientes en la construcción de nuestra historia.
Consuelo Sánchez Rodríguez, etnóloga y miembro del jurado, enfatizó que es indispensable rescatar y resignificar la historia nacional para incluir las vivencias y luchas de estos grupos. Durante su intervención, recordó el significativo discurso de Ana Karen Dzib Poo, representante del pueblo maya, quien en 2021 hizo eco de las injusticias y el olvido que han enfrentado. “Aquí estamos, a pesar de tanto olvido, explotación e injusticia”, afirmó Dzib Poo, destacando la resiliencia de su pueblo.
En este marco, Felipe Ávila, director del Inehrm, subrayó la misión de la institución: crear una historia “desde abajo”, que dé voz a quienes históricamente no la han tenido, incluyendo a mujeres, campesinos y diversas minorías. Esta propuesta se vuelve más relevante en un contexto en el que, por primera vez, una mujer, Claudia Sheinbaum Pardo, ocupa la Presidencia de la República.
La ceremonia también rindió homenaje a investigadores destacados, incluidos Lissette Griselda Rivera Reynaldos, ganadora del Premio Clementina Díaz y de Ovando, y Josefina Mac Gregor Gárate, quien recibió el Premio Daniel Cosío Villegas. Estos reconocimientos no solo premian la trayectoria de investigadores consagrados, sino también a jóvenes que, con su formación y trabajo, reflejan el alto nivel de investigación histórica en México.
La urgencia por resaltar la historia de los pueblos originarios y afromexicanos es un llamado ante los nuevos tiempos de cambio y reconocimiento. Como apuntó Sánchez Rodríguez, “el reproche que hacen los indígenas por su mal tratamiento nos exige recuperar la memoria y las experiencias históricas”.
Así, el evento del 18 de noviembre resalta un esfuerzo por construir una narrativa más justa y representativa, un paso crucial hacia una comprensión más completa y rica de la historia de México. En tiempos donde la memoria histórica se entrelaza con la identidad cultural, queda claro que el pasado no solo define nuestro presente, sino que también traza el camino hacia el futuro.
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