El panorama presupuestario para el Poder Legislativo federal de México se presenta con cifras que reflejan una notable contracción. Para el año 2026, se anticipa que el presupuesto del Legislativo sufrirá una reducción del 4.6% en términos reales respecto a 2025.
La Cámara de Senadores ha solicitado un monto de 5,103 millones 817,038 pesos. Aunque este total se alinea con el aprobado por la Cámara de Diputados para el ejercicio de 2025, la deflación proyectada del 4.8% significa que, en términos ajustados, el gasto debería ser de 5,348 millones 800,256 pesos. Esto destaca cómo la solicitud para el año siguiente representa, de hecho, un descenso del 4.6% en comparación con el presupuesto autorizado para 2025.
En el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2026, la asignación total se desglosa en 5,092 millones 861,538 pesos destinados a “gasto corriente” y 10 millones 955,500 pesos para “gasto de inversión”. Este último cuadro de gastos refleja una significativa disminución, donde el gasto corriente y de inversión pública se reducen en 4 y 73.2%, respectivamente, si se considera la deflación aplicada al gasto aprobado para este año.
Dentro del gasto corriente solicitado, la Cámara alta ha pedido 3,259 millones 694,465 pesos para servicios personales, 866 millones 41,675 pesos para gasto de operación, 14 millones 457,566 pesos para subsidios y 952 millones 667,832 pesos para otros gastos corrientes. De modo interesante, el gasto de servicios personales se incrementa en un 1.6% en comparación con lo autorizado para 2025, mientras que el gasto de operación disminuye en un 57.2%. Por su parte, el gasto correspondiente a otros gastos corrientes se dispara en un 1,198.9%, lo que sugiere un ajuste crítico en este ámbito. Cabe destacar que el monto destinado a subsidios no había sido contemplado en el presupuesto del año anterior.
En cuanto a la Cámara de Diputados, el Proyecto de Presupuesto para 2026 establece una cifra de 9,602 millones 671,330 pesos, equivalente a la autorizada el año anterior. Sin embargo, esta cantidad también se verá afectada por la inflación, resultando en una reducción del 4.6% en términos reales.
La formulación del gasto en la Cámara baja se basa en las necesidades legislativas de sus miembros, con el firme compromiso de seguir principios de racionalidad, austeridad y transparencia. Se proyecta que, en total, se destinen más de 5,998 millones de pesos para servicios personales, 1,605 millones de pesos para gastos de operación, 1,553 millones de pesos para subsidios y 29.4 millones de pesos para otros gastos corrientes.
Además, la Auditoría Superior de la Federación (ASF), un organismo bajo la Cámara de Diputados, ha solicitado un presupuesto de 2,822 millones 588,131 pesos para 2026, que también refleja una reducción del 4.6% en términos reales en comparación con lo asignado para el ejercicio fiscal de 2025.
Este panorama, en el cual el Poder Legislativo enfrenta una notable disminución en sus recursos, marca un importante punto de inflexión en la administración pública del país. Con un enfoque continuo en la eficiencia y la austeridad, las Cámaras buscan equilibrar el uso de recursos y la función esencial que desempeñan en la creación de legislaciones que respondan a las inquietudes de la sociedad.
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