El 7 de abril de 2026, la Cámara de Diputados de México aprobó una reforma a la Ley Federal del Trabajo y a la Ley Federal del Derecho de Autor, que busca regular el uso de inteligencia artificial en la explotación de la imagen y voz de artistas. La votación, que resultó en 335 votos a favor y 129 abstenciones, fue impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y ahora se encuentra en manos del Senado para su análisis.
A primera vista, esta legislación puede parecer un avance en la protección de los trabajadores del entretenimiento. Sin embargo, la industria tecnológica sostiene que podría estar encubriendo una amenaza más grande. La revisión programada del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en 2026 podría complicarse si el Senado aprueba esta minuta sin realizar modificaciones significativas. Sofía Pérez Gasque, directora general de la Asociación Mexicana de la Industria de Tecnologías de Información (AMITI), calificó este momento legislativo como un posible error de cálculo, destacando que cualquier iniciativa que relate a la inteligencia artificial debería ser considerada con mayor cautela.
En un documento conjunto con sus contrapartes de Estados Unidos y Canadá, AMITI propuso que la inteligencia artificial se incluya en la negociación del T-MEC como un habilitador tecnológico en lugar de una materia de restricción regulatoria. La aprobación rápida de esta ley sectorial podría debilitar su posicionamiento antes de las conversaciones formales.
El artículo 87 de la Ley Federal del Derecho de Autor, modificado en esta reforma, amplía la protección del derecho de imagen para incluir la voz y los resultados generados por sistemas de inteligencia artificial, condicionando su uso al consentimiento expreso del titular. AMITI argumenta que esta cláusula no es una dificultad de fondo, sino una cuestión técnica insostenible. Solicitar autorizaciones específicas para cada uso de contenido en internet es casi imposible, ya que los sistemas de lenguaje y la inteligencia artificial operan procesando miles de millones de fragmentos de texto y imagen sin intervención humana.
Adicionalmente, se plantea un riesgo adicional relacionado con el artículo 19.7 del T-MEC, el cual establece salvaguardas para las plataformas digitales al respecto de la responsabilidad por contenidos de terceros. La nueva regulación que exige altos niveles de carga puede impactar negativamente la competitividad del país y la inversión en sectores creativos y tecnológicos. Pérez Gasque señaló que si un usuario sube contenido sin los permisos exigidos por la nueva ley, la plataforma podría ser considerada responsable, creando un precedente que contradice las protecciones previamente negociadas en el T-MEC.
La reforma también realizó cambios significativos en el régimen de sanciones. Originalmente, se contemplaban multas de hasta 586,000 pesos por el uso no autorizado de imagen o voz. Sin embargo, tras presiones del sector de la radio y televisión, estas sanciones fueron eliminadas. La Ley Federal del Derecho de Autor ya prevé penalizaciones por el uso indebido de contenido protegido, y la nueva ley añade una capa adicional relacionada con el uso de la tecnología.
Otro aspecto crítico es la definición de inteligencia artificial, la cual no se detalla en la legislación. La falta de una comprensión clara podría derivar en incertidumbres legales, complicando futuros litigios en un entorno donde la tecnología avanza a pasos agigantados.
Con la reciente aprobación en la Cámara de Diputados, el dictamen ha sido enviado al Senado de la República, donde continuará su proceso legislativo de acuerdo con la Constitución. AMITI ha comenzado diálogos con las comisiones correspondientes, buscando ajustes necesarios antes de que el texto llegue a votación.
Con la revisión del T-MEC en el horizonte, el 90% de las plataformas digitales que operan en México bajo capital estadounidense se ven afectadas por esta nueva regulación. Las preocupaciones también se extienden más allá de la frontera, ya que las empresas y plataformas estadounidenses han expresado su inquietud respecto a esta iniciativa. Sin duda, el impacto de esta ley se sentirá en múltiples sectores en un contexto que ya es de por sí complejo y en constante evolución.
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