Un centenar de personas se congregaron el pasado sábado en Ciudad Juárez, al norte de México, para manifestarse en relación con el escalofriante descubrimiento de 386 cuerpos hallados acumulados en un crematorio privado a finales de junio. Este hallazgo, que ha provocado una profunda indignación, revela un aparente estado de negligencia por parte de los administradores del establecimiento, quienes, a lo largo del tiempo, entregaron cenizas a los familiares sin un proceso adecuado.
En un principio, se había reportado la existencia de 381 cuerpos, pero los estudios forenses de las autoridades llevaron a la conclusión de que eran 386. Fue este desasosiego el que llevó a las familias de las víctimas a organizar la protesta, convocada por el colectivo civil “Justicia por Nuestros Deudos”. Los manifestantes marcharon desde la sede de la funeraria hasta las instalaciones de la fiscalía, exigiendo respuestas y justicia.
Brisa Agüero, hija de Juan Agüero, quien perdió la vida a causa de COVID-19 el 6 de noviembre de 2020, expresó su dolor y su necesidad de justicia: “Nos dieron sus cenizas, pero son cemento de mortero”. Su mensaje, lleno de angustia, resuena entre quienes ahora dudan de la autenticidad de los restos que recibieron.
Claudia Martínez, cuya historia es igualmente desgarradora, lamentó que las autoridades solo hayan logrado identificar 15 cuerpos de entre el total encontrado. Al abrir la urna de su padre, encontró el nombre de otra persona, lo que intensificó su demanda de información clara sobre el paradero de su ser querido: “Lo único que exijo es que me digan dónde está”.
Desde la fiscalía de Ciudad Juárez, Carlos Manuel Salas ha subrayado que muchos familiares están solicitando que se revisen las cenizas entregadas, a fin de confirmar si son realmente humanas y pertenecen a sus seres queridos. La situación llamó la atención de las autoridades competentes, y hasta ahora, se han imputado a dos personas: el propietario del crematorio y un empleado, por presuntas violaciones a las normas sobre inhumación y respecto a los cadáveres.
La situación en Ciudad Juárez continúa desarrollándose, mientras las familias de las víctimas esperan respuestas en medio de un mar de incertidumbre y dolor. La necesidad de justicia y claridad en este oscuro capítulo de la historia de la ciudad es más urgente que nunca.
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