La semana pasada, centenares de artistas, propietarios de galerías y coleccionistas se unieron en una serie de sentadas en museos de toda España para protestar contra el elevado IVA cultural del país. En Madrid, más de 100 manifestantes se sentaron en el suelo del prestigioso Museo Reina Sofía, en la sala dedicada al renombrado artista estadounidense Richard Serra. Rodearon una réplica de su obra Equal-Parallel/Guernica-Bengasi, que consiste en cuatro bloques de acero de 38 toneladas que desaparecieron de un almacén entre 1990 y 2005. Uno de los manifestantes advirtió: “El sector va a desaparecer igual que esta pieza se esfumó”.
Esta acción formó parte de un esfuerzo continuo por parte de la comunidad artística para solicitar al gobierno una reducción del 21% de IVA sobre los bienes culturales, un porcentaje que no ha cambiado desde 2012. Comparativamente, Italia aplica un 5%, Francia un 5.5%, Alemania un 7% y Portugal un 6%. Durante la protesta, los participantes coreaban las tasas de IVA en un llamado a la acción, afirmando: “No somos una industria de lujo… somos cultura.” Además, exigieron la dimisión del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, resaltando años de inacción gubernamental sobre el tema.
La protesta se realizó días después de que varias galerías en toda España cerraran sus puertas en un gesto simbólico contra el alto IVA. Esta movilización tuvo lugar a pocos días de la 45ª edición de ARCOmadrid, la principal feria de arte contemporáneo del país. Los organizadores subrayaron que el 21% de IVA coloca a las galerías españolas en una desventaja significativa frente a competidores internacionales. Por ejemplo, una obra de arte valorada en 10,000 euros en París costaría 12,100 euros con el IVA, mientras que en un país como Francia, el precio total sería de 10,550 euros, con un IVA del 5.5%. Esta diferencia puede ser crucial a la hora de cerrar una venta.
Idoia Fernández, presidenta del Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo de España, describió la protesta como una lucha por la “igualdad”. Los manifestantes portaban pancartas que decía: “No pedimos privilegios, pedimos igualdad,” enfatizando que “no hay museos sin arte, ni un país sin patrimonio”.
Similares demostraciones se llevaron a cabo en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo en Sevilla, el Institut Valencià d’Art Modern en Valencia y el Museu d’Art Contemporani de Barcelona. En un contexto más amplio, se puede comparar esta situación con el éxito de la campaña de presión llevada a cabo por galerías, artistas y casas de subastas en Italia. Estos actores lograron que el gobierno italiano anunciara la reducción del IVA sobre las ventas de arte al 5%, anterior a un 22%, la tasa más alta en la Unión Europea.
La movilización de la comunidad artística española evidencia su sensibilidad y compromiso para asegurar un futuro más equitativo y sostenible que beneficie no solo al sector artístico, sino a la cultura en su totalidad. La lucha continúa y la esperanza es que pronto se escuchen las demandas por una fiscalidad más justa en el ámbito cultural.
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