Una multitud de manifestantes, en su mayoría estudiantes, recorrió las calles de Estrasburgo y otras ciudades de Francia en una jornada de protestas que reunió, según el Ministerio del Interior, a 266,000 personas. Sin embargo, las organizaciones convocantes elevaron la cifra a 450,000, evidenciando la magnitud del descontento social. Este movimiento, que tuvo lugar el 7 de octubre de 2026, se alzó contra los recortes en el sector público y exigió mejoras en la educación. En París, las autoridades cifraron la asistencia en 56,000, mientras que los organizadores hablaban de 100,000.
Las protestas comenzaron el 17 de septiembre en un liceo en las afueras de la capital y se expandieron rápidamente a otras zonas del país, recibiendo el respaldo de organizaciones sindicales y partidos de izquierda. La jornada del 7 de octubre fue definida por la intervención policial, donde agentes antidisturbios utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, mientras se producían enfrentamientos en las calles.
La presión social ha llegado a tal punto que el presidente Emmanuel Macron convocó a sus ministros para abordar la crisis. Algunas organizaciones estudiantiles han manifestado su intención de mantener la movilización hasta el 17 de octubre, cuando están previstas nuevas protestas contra el alto costo de la vida. Ante este escenario, el primer ministro, Sébastien Lecornu, anunció que daría un discurso público abordando las protestas estudiantiles y temas financieros nacionales.
Lecornu también presentó cinco proyectos destinados a responder a las demandas educativas y anunció la suspensión de clases durante media jornada entre el miércoles y el viernes, para facilitar el diálogo entre estudiantes y autoridades educativas. Sin embargo, los estudiantes consideran insuficientes estas medidas y han llamado a continuar con los bloqueos y marchas en los días siguientes.
El clima de tensión se vio exacerbado por episodios de violencia entre policías y manifestantes. Un grave incidente ocurrió cuando un adolescente de 15 años perdió una mano durante un enfrentamiento en Lens, un hecho que está bajo investigación. El 7 de octubre se registraron 488 detenciones y 43 agentes heridos, con una cifra que aún no incluye a los manifestantes lesionados. En París, al menos 12 personas resultaron heridas, una de ellas en estado crítico.
Las protestas también afectaron al 40% de los 3,700 liceos del país, y se anunció la imputación de un policía vinculado a la grave herida de un estudiante de 14 años durante un altercado el 28 de septiembre. Desde el inicio de estas revueltas, más de 600 policías y gendarmes y más de 200 estudiantes han resultado heridos, en un clima que también ha dejado a su paso 6,547 arrestos. Los daños materiales se calculan en decenas de millones de euros, impulsando al gobierno a proponer una ley que obligaría a los padres a asumir la responsabilidad por los actos vandálicos cometidos por sus hijos.
Este malestar estudiantil no se produce en un vacío. Los funcionarios públicos y agricultores también han expresado su descontento por el aumento en el costo de productos básicos y el estancamiento de salarios. Además, el reciente plan presupuestario para 2027, que contempla recortes en el sector público, ha avivado aún más la crítica hacia el gobierno de Macron, justo cuando la deuda del país se encuentra cerca del 120% del PIB.
Mientras tanto, los bonos franceses están alcanzando tipos de interés que generan inquietud en los mercados, contribuyendo a la caída del euro frente al dólar, que ha tocado su nivel más bajo desde mayo de 2025. Las movilizaciones se desarrollan en un contexto político tenso, a seis meses de las elecciones presidenciales previstas para 2027, y los partidos de izquierda buscan capitalizar el descontento popular.
En medio de esta agitación, Lecornu ha denunciado a La Francia Insumisa, el partido de Jean-Luc Mélenchon, por “atizar la violencia” en las manifestaciones con fines electorales. Las organizaciones estudiantiles han respondido con planes para seguir movilizándose y mantener la presión sobre un gobierno que intenta manejar una crisis multifacética.
Con un gobierno en la mira y una juventud comprometida con sus demandas, los días que se avecinan prometen seguir marcados por la protesta y la lucha por un futuro mejor.
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