Marruecos se ha enfrentado a una ola de protestas y descontento tras el aumento de los precios de los alimentos básicos, incluyendo el aceite de cocina, el azúcar y la harina. Desde principios de febrero de 2023, los ciudadanos han salido a las calles en varias ciudades del país para manifestarse contra la subida de los precios y la difícil situación económica que atraviesan muchas familias marroquíes.
Las protestas, que en algunos casos han sido violentas, han sido recibidas con una fuerte respuesta de las autoridades, que han desplegado a la policía y a las fuerzas de seguridad para contener las manifestaciones. Algunos activistas y defensores de derechos humanos han denunciado el uso excesivo de la fuerza por parte de las autoridades y la detención de manifestantes pacíficos.
El gobierno ha intentado abordar la situación anunciando medidas para contener los precios de los alimentos y mejorar la situación económica del país, como el aumento del salario mínimo y la reducción de impuestos para las pequeñas empresas. Sin embargo, muchos ciudadanos expresan su desconfianza y escepticismo ante estas medidas, y exigen cambios más estructurales en la política económica del país.
A medida que las protestas continúan, la situación en Marruecos sigue siendo incierta. A pesar de los esfuerzos del gobierno para apaciguar el descontento, la insatisfacción entre la población sigue siendo alta, y se espera que las manifestaciones continúen en los próximos días y semanas.
El aumento exponencial de los precios de los alimentos básicos de la cesta de la compra desata el descontento social en Marruecos, donde varias asociaciones y sindicatos convocaron protestas contra la carestía a partir de mañana domingo.
El tomate, la cebolla y las patatas han visto su precio casi triplicarse en las últimas semanas, mientras la carne roja ya rebasa los 100 dirhams (9 euros) ante la creciente inquietud de los ciudadanos marroquíes por esta continua subida, a pocas semanas del mes de ayuno musulmán de ramadán cuando se dispara el consumo de estos alimentos.
“A principios de este año, el tomate costaba entre 2 y 3 dirhams ( 0,27 euros) el kilo. ¡Ahora está a 12 dirhams (1,08 euros)! y no sabemos por qué. Esto nos afecta también como comerciantes. Nos da vergüenza decir el precio a los clientes”, se queja un comerciante desde un zoco popular en la medina de Rabat.


