En el dinámico panorama empresarial actual, el nearshoring y el smartshoring emergen como estrategias clave para la tercerización de procesos, cada una con objetivos y enfoques distintos. El nearshoring se centra en la proximidad geográfica, buscando trasladar operaciones a países cercanos para beneficio del mercado de consumo. Este modelo no solo reduce los costos de transporte, sino que también permite una mayor compatibilidad cultural y agiliza la comunicación entre equipos.
Según datos de Deloitte, durante el periodo comprendido entre enero de 2021 y septiembre de 2023, México destacó al concentrar el 85% de la Inversión Extranjera Directa (IED) vinculada a esta estrategia en seis de sus entidades: Nuevo León (39%), Coahuila (12%), Ciudad de México (11%), Guanajuato (10%), Jalisco (9%) y Durango (4%). Este fenómeno subraya cómo la cercanía geográfica está transformando el panorama industrial en la región.
Por otro lado, el smartshoring ofrece una visión más holística. Este enfoque no solo plantea la cuestión de dónde producir, sino también cómo y con quién. Se enfoca en transferir procesos a lugares que cumplen con condiciones óptimas para su ejecución, basándose en la tecnología, la eficiencia y un contexto geopolítico favorable. Gracias a su ubicación estratégica y a su integración con Norteamérica, México se ha posicionado como un destino privilegiado para el smartshoring. La infraestructura tecnológica, la mano de obra calificada y la conectividad del país son factores que contribuyen a la seguridad y flexibilidad de las operaciones.
En el primer trimestre de 2025, México logró atraer 21,373 millones de dólares en IED, con Nuevo León destacando como el segundo estado con mayor captación, absorbiendo el 12.5% de esos fondos. En un mundo donde la sostenibilidad y la adaptabilidad son esenciales, el smartshoring se revela como una estrategia efectiva para reducir costos sin sacrificar calidad ni competitividad.
Un caso notable en este contexto es el de BBVA México, que ofrece soluciones financieras integrales para las empresas en proceso de relocalización. Desde la planificación financiera hasta el financiamiento de cadenas de suministro y logística, su plataforma BBVA Pivot combina herramientas digitales con un enfoque en la sostenibilidad, facilitando el crecimiento de las multinacionales en un ecosistema cada vez más colaborativo. Además, la introducción de una línea de crédito ESG en 2024, destinada a empresas que adoptan smartshoring, destaca el compromiso del banco con la eficiencia energética y la reducción de emisiones de carbono.
México, por lo tanto, se encuentra ante una oportunidad histórica. Superar el modelo maquilador tradicional y convertirse en un centro industrial inteligente y sostenible es una posibilidad tangible. La transición hacia el smartshoring no solo atraerá inversión, sino que también propiciará una nueva estructura de producción fundamentada en la innovación, el talento y la responsabilidad ambiental.
La información anterior corresponde a la fecha de publicación original (2025-08-21 10:33:00) y puede estar sujeta a cambios en el futuro. A medida que las empresas y los países evolucionan en su enfoque hacia la producción y los servicios, el seguimiento de estas tendencias será crucial para entender el futuro de la industria en esta era de transformación.
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