La Selección Mexicana se encuentra en una fase crucial de preparación para la Copa del Mundo de 2026. Dirigidos por Javier Aguirre, el equipo disputará dos partidos amistosos de gran relevancia contra potencias del fútbol europeo: Portugal y Bélgica. Estas confrontaciones son parte de la última Fecha FIFA de marzo, un periodo estratégico para poner a prueba variantes en el juego, ajustar tácticas y evaluar a los jugadores en el camino hacia el Mundial.
El primer encuentro será ante la Selección de Portugal, programado para el sábado 28 de marzo de 2026, a las 19:00 horas (tiempo del centro de México), en el emblemático Estadio Azteca. Este partido marca el regreso del Tricolor a su casa, que también se prepara para ser una de las sedes del Mundial 2026. Cabe destacar que, para este compromiso, Portugal no contará con su estrella, Cristiano Ronaldo, quien no ha sido incluido en la convocatoria.
El segundo amistoso se llevará a cabo el martes 31 de marzo de 2026, también a las 19:00 horas (tiempo del centro de México)/20:00 horas (hora local), en Soldier Field, en Estados Unidos. Este encuentro representa un desafío significativo ante una de las selecciones más competitivas del continente europeo, lo que permitirá al equipo mexicano medir su nivel contra adversarios de alta calidad.
En cuanto a la convocatoria, Javier Aguirre ha presentado una lista de 26 jugadores que incluye algunos regresos notables, como el del experimentado portero Guillermo Ochoa. Además, se espera el primer llamado de Álvaro Fidalgo, quien tras completar su proceso de naturalización, se une al equipo. La cantidad de jugadores convocados de Chivas, concretamente cinco, refleja el buen momento del club en la Liga MX y la confianza depositada en su talento.
Sin embargo, no todo son buenas noticias. El equipo llega con ausencias significativas debido a lesiones, incluyendo a Edson Álvarez, Luis Ángel Malagón y Marcel Ruiz. Estas bajas obligan a Aguirre a realizar ajustes en el esquema táctico, sobre todo en áreas clave del campo.
Estos partidos, sin duda, servirán como un valioso termómetro para medir el nivel competitivo del equipo mexicano. Enfrentarse a rivales europeos de renombre permitirá identificar áreas de mejora y solidificar una base sólida de cara al gran evento futbolístico que se avecina. La afición espera con ansias ver cómo se perfila el Tricolor en estos cruciales encuentros, que marcarán el rumbo hacia un nuevo ciclo de competiciones internacionales.
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