En un contexto económico donde la incertidumbre predomina, Julio Ruiz, economista en jefe de Citi México, reveló esta semana las últimas tendencias recogidas en la encuesta Citi Expectativas. Este informe, que se publica cada dos semanas, indica que los analistas comparten una visión de la actividad económica del país que se describe como "bastante débil", en gran medida por la incertidumbre que rodea la política comercial entre México y Estados Unidos.
La proyección para el crecimiento de la economía mexicana en 2025 se establece en un modesto 0.1%. Para el siguiente año, la expectativa no mejora significativamente, ya que se anticipa un crecimiento de solo 1.5%. Estas cifras reflejan un clima de precaución entre analistas, quienes señalan que, aunque la economía mexicana no enfrenta una recesión técnica, muchos de sus sectores e indicadores están en contracción, lo que plantea preocupaciones sobre su salud general.
Un aspecto favorable señalado por Ruiz es la apreciación reciente del tipo de cambio entre el peso y el dólar. Para finales de este año, se espera que el tipo de cambio se sitúe en torno a 20.7 pesos por dólar, ligeramente mejor que la previsión anterior de 20.8. Esto sugiere que la fortaleza del peso podría estar vinculada a una debilidad percibida del dólar en el mercado global.
El economista también abordó las expectativas de política monetaria, destacando que la mayoría de los analistas anticipa un recorte de 50 puntos base en la tasa de interés por parte del Banco de México para junio, con la expectativa de que al final de 2025, la tasa se ubique en un 7.50%.
Sin embargo, el debate sobre si México se encuentra en una recesión técnica o no es cada vez más relevante. Ruiz aclara que, según la definición más común de recesión, que implica dos trimestres consecutivos de contracción, el país aún no cumple con ese criterio. Sin embargo, una mirada más amplia a los datos revela un panorama donde todos los sectores y métricas significativas están experimentando contracción, lo que indica un crecimiento débil a corto plazo.
La incertidumbre, según Ruiz, está condicionada por la falta de claridad en las "reglas del juego", lo que está influyendo en las decisiones de inversión. Esta situación podría persistir hasta que se revise el Tratado Libre de Comercio T-MEC, programada para mediados de 2026. En ese momento, podría surgir la oportunidad de establecer un marco más claro que fomente una perspectiva de crecimiento más robusta para México.
Es claro que, a medida que el país navega por estas aguas inciertas, el futuro inmediato parece condicionado por decisiones nacionales e internacionales que aún están por venir. La atención de los analistas y del sector económico permanece fija en cómo estas dinámicas se desarrollarán en los años venideros.
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