El laboratorio de Xiaomi en Beijing ha sido tema de conversación en los últimos días. En este recinto, la compañía evalúa la resistencia de sus dispositivos móviles a través de una serie de pruebas extremas. A los equipos se les somete a tratos que van desde caídas desde alturas considerablemente altas hasta la exposición a temperaturas extremas.
En una de estas pruebas, un brazo robótico lanza el smartphone al aire en 40 ocasiones, determinando su resistencia a las caídas. Otra de las pruebas extrema se lleva a cabo en un ambiente térmico que oscila entre los -40 y 70 grados centígrados, para verificar su correcto funcionamiento ante cambios de temperatura.
El laboratorio de Xiaomi es el único en China que cuenta con equipos capaces de simular caídas a diferentes alturas y temperaturas. Este tipo de evaluaciones garantizan la calidad y resistencia de los equipos móviles de la compañía, evitando a su vez problemas posteriores en usuarios.
No obstante, y a pesar de estos esfuerzos, los expertos señalan que el comportamiento del mercado de los smartphones en China presenta altibajos en los últimos años. En 2018, por ejemplo, Xiaomi experimentó un 33,4% de caída en ingresos con respecto al año anterior. Este hecho se debe en gran medida a la competencia con otras marcas locales, quienes ofrecen dispositivos con características muy similares a precios competitivos.
En definitiva, la competencia en el mercado de smartphones en China es realmente intensa, y las empresas buscan ganar la preferencia de los usuarios a través de la calidad, el precio, y las prestaciones de sus dispositivos. Las pruebas que realiza Xiaomi en su laboratorio son una muestra del esfuerzo de la compañía por ofrecer dispositivos resistentes ante el uso frecuente y las situaciones extremas.
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