El Centro Nacional de las Artes (Cenart) se convirtió en un espacio donde la música y la poesía se entrelazaron en una velada única, a pesar de los desafíos técnicos que se presentaron. El miércoles pasado, el auditorio Blas Galindo fue testigo de una gala a cargo de la China National Opera House que exploró las profundidades de la poesía milenaria china.
A pesar de la lluvia constante y de los cortes de luz que complicaron el desarrollo de la función, el evento logró conmover a la audiencia. Con la interpretación de un selecto grupo de nueve artistas, entre sopranos, tenores y barítonos, acompañados por la pianista Qiu Lanxi, los asistentes se sumergieron en un repertorio que evocaba la riqueza de las geografías naturales y emocionales de la poesía clásica china.
Desde las 19:00 horas, el espectáculo se vio marcado por interrupciones de la energía eléctrica. Las luces titilaban como faroles en medio de una tormenta, llevando a los cantantes a enfrentarse al silencio profundo y a la oscuridad repentina. Sin embargo, la mayoría del público, compuesto principalmente por personas mayores y seguidores del canto lírico, mantuvo la calma, iluminando el auditorio con la luz de sus celulares y creando un ambiente casi mágico a pesar de las adversidades.
El programa incluyó obras emblemáticas como “Galanteo de ave fénix macho a la hembra”, de Sima Xiangru, que retrata el deseo a través de la música, y “Tórtolas que cantan (Guan ju)”, que rinde homenaje a la figura idealizada de la doncella. Además, se presentó la “Copla de los autóctonos de Yué”, una pieza de tradición oral que narra paseos por ríos, llevando a la audiencia a un viaje en el tiempo.
La soprano Yao Hong, vicepresidenta del Teatro de Ópera de China, compartió su reflexión sobre la esencia de las obras interpretadas: “A pesar de que estos poemas tienen siglos, la música que los acompaña ha sido compuesta recientemente, creando un diálogo entre el pasado y nuestra actualidad”. De manera similar, su colega You Hongfei expresó la profundidad que siente al interpretar obras como “Fénix con adorno de horquilla”, caracterizadas por su temática amorosa atemporal.
El tenor Xu Sen enfatizó la importancia de una actuación emocional al interpretar piezas como “Las montañas majestuosas”, donde visualizar al personaje y su entorno es clave para transmitir el mensaje del canto.
A pesar de los contratiempos, la atención del público no flaqueó. Algunos grababan con sus teléfonos, mientras otros se inclinaban para escuchar mejor, mostrando un notable entusiasmo. Una asistente, emocionada, comentó que “esto es lo más cercano a una ceremonia de otra época”, reflejando la conexión espiritual que lograron las interpretaciones.
La gala culminó con el tema coral “¿Cuándo terminará la primavera y el otoño?”, una pregunta que resonó en la atmósfera y llevó a la reflexión. Los aplausos finales, que se prolongaron varios minutos, fueron un testimonio del impacto que la velada tuvo en los corazones de los asistentes.
Desde la perspectiva de los artistas, el evento también resultó ser enriquecedor. You Hongfei subrayó la sorpresa por el interés del público mexicano en su cultura, con la esperanza de que esta experiencia sea solo el inicio de una mayor conexión cultural entre China y México. La presentación fue posible gracias a la colaboración de la embajada de la República Popular China en México.
Esta celebración de arte y tradición no solo resalta la fortaleza de la cultura china, sino que también invita a una mayor apreciación y diálogo entre distintos mundos artísticos. La emoción y el deseo de compartir se manifiestan en cada actuación, convirtiendo una velada de desafíos en una memoria colectiva de belleza y resiliencia.
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