El Aeropuerto Internacional de Puebla, conocido como “Hermanos Serdán”, se encuentra en la mira de un ambicioso plan de expansión que podría transformar significativamente su infraestructura y potenciar su uso turístico. Esta iniciativa surge en un contexto donde la Secretaría de Desarrollo Económico y Trabajo (Sedetra) ha identificado 124 hectáreas en situación irregular alrededor del aeropuerto, muchas de las cuales permanecen desocupadas desde hace tres décadas.
Víctor Gabriel Chedraui, titular de Sedetra, ha señalado que la recuperación de estos terrenos es un paso necesario para llevar a cabo la expansión deseada. Para abordar este desafío, las autoridades planean colaborar con el Registro Agrario Nacional (RAN) y el Instituto Catastral, trabajando cuidadosamente para asegurar la propiedad correcta y facilitar un desarrollo ordenado. La meta es ampliar las instalaciones del aeropuerto y, de esta manera, fomentar la creación de una zona hotelera que ofrezca restaurantes y servicios, comparables a los que operan en otros aeropuertos del país.
Una de las claves para activar este proyecto es la participación del sector privado, que se espera se concrete a través de Proyectos por Prestación de Servicios (PPS). Esto se implementará con un enfoque transparente, evitando los sobrecostos que han sido una preocupación en administraciones anteriores.
En términos de operaciones aéreas, el crecimiento está previsto para el segundo año del actual gobierno, que promete agregar alrededor de 18 vuelos adicionales. Sin embargo, para que esto se lleve a cabo, es imperativo que la infraestructura del aeropuerto crezca al mismo ritmo. Chedraui enfatizó la importancia de verificar la autenticidad de las escrituras de las tierras involucradas, asegurando que se respeta la propiedad y se negocie de manera justa.
El gobierno no tiene intención de asumir el control del aeropuerto, que actualmente está gestionado por Grupo Aeroportuario Maya, pero existe un interés en fortalecer las operaciones de carga que, por años, han estado subutilizadas. La expansión proyectada podría resultar en una revitalización del aeropuerto, mejorando notablemente su capacidad.
Para el mes de marzo, se anticipa que se realice un diagnóstico exhaustivo, que incluirá levantamientos topográficos y la socialización de los terrenos involucrados. Este análisis será crucial para definir la inversión necesaria en un sector que no debe ser subestimado.
El potencial de crecimiento del aeropuerto de Puebla es innegable; la región podría beneficiarse enormemente si se ejecutan las obras y la expansión prometida se materializa en el corto plazo, en un escenario que podría transformar no solo el aeropuerto, sino también la economía local.
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