En una vibrante exhibición que ha capturado la atención de numerosos visitantes, el mural titulado El universo de la milpa de Santiago Savi, se erige como una obra monumental de cinco metros de ancho y 2.5 metros de alto, actualmente en el vestíbulo de la Biblioteca Vasconcelos.
Savi, un pintor mixteco nacido en 1980 en Abasolo del Valle, Veracruz, pero originario de San Juan Mixtepec, se aleja de la representación de paisajes y recuerdos idílicos para concentrarse en un universo simbólico y profundo. Sus obras, que incluyen el mural y un total de 54 piezas que van desde óleos, tintas naturales, cerámica hasta textiles bordados, revelan una conexión íntima con la tierra y su cultura.
El artista recuerda cómo, desde niño, sus padres le enseñaron a valorar el maíz como un alimento sagrado. “Si los pollos no se comían todos los granos, había que recogerlos y guardarlos para que el maíz no se enojara”, relata, reflejando un profundo respeto por la tierra que ha sabido transformar en pigmentos a través de su arte.
Durante la inauguración de la exposición Pueblo de la lluvia, el curador Esteban Soto enfatizó la importancia de la "germinación lenta" en el arte, comparando el proceso creativo con el crecimiento de la milpa. Los visitantes, absorbidos por el colorido y la profundidad simbólica de las piezas, se movían con la calma de quienes caminan entre surcos agrícolas, deteniéndose para apreciar cada elemento.
Toda la exhibición, que se puede visitar de lunes a domingo hasta el 6 de julio de 2025, desafía la idea de que el arte se limita a su soporte físico; los marcos y el suelo también parecen formar parte integral de la obra, invitando a la reflexión sobre la interacción entre el arte y la naturaleza.
El trabajo de Savi busca resaltar la conexión ancestral con su comunidad, donde veneran a seres mitológicos y la cosmovisión predominante de los mixtecos, conocidos como gente de la lluvia. En sus obras, aparecen símbolos significativos como el venado, el águila, la serpiente y el jaguar, siendo representaciones de entidades importantes en su cultura.
Además, Savi demuestra su compromiso con la memoria ancestral a través de sus elecciones estéticas, utilizando tintas de grana cochinilla. En su obra Nahual pensador, Savi retrata la fusión de lo humano y lo animal, simbolizando la sabiduría ancestral relacionada con la naturaleza.
Esta propuesta artísticamente colectiva también incluye libros ilustrados por Savi y poemas de colaboradores mixtecos, fortaleciendo el lazo comunitario que subyace a su trabajo. No se trata de una recreación turística; más bien, es una celebración de la crudeza, la intensidad y el amor que habitan en su cultura.
El mensaje de Savi es claro: su arte “recupera una raíz que aún palpita en los surcos y en la sangre de [su] gente” sin caer en la nostalgia. En su lugar, busca crear un pacto con una memoria viva que florece a través de colores y formas.
La muestra Pueblo de la lluvia se sitúa como un importante hito cultural, enfatizando la relevancia del arte como medio de comunicación y conexión con las raíces, celebrando la riqueza cultural que emerge de la tierra y su gente.
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