Matías Britos, exdelantero uruguayo, dejó una huella indeleble en el fútbol mexicano, recordado especialmente por su participación en la final del Apertura 2015 en el estadio Olímpico Universitario. En esa memorable serie de penales, su contribución incluyó un gol crucial en el partido de vuelta, un momento que resonará entre los seguidores de los Pumas, equipo que representa a la máxima casa de estudios de México, la UNAM.
Britos, quien se retiró a fines del año pasado jugando para Atlético Atenas en Uruguay, el club donde comenzó su carrera profesional, ha optado por un camino distinto tras su despedida del fútbol. Aunque se preparó como director técnico y en gerencia deportiva, actualmente su enfoque está en su familia, disfrutando de momentos que antes sacrificó por su carrera. Recientemente, se encuentra de vacaciones en México, donde planea asistir al encuentro entre Pumas y UANL, un gesto que subraya su afecto por el club.
Durante una entrevista, expresó su orgullo por representar a Pumas, no solo por ser un equipo con gran renombre en la liga, sino por su vinculación con la educación, un valor que siempre ha tenido presente debido a su historia familiar. Con más de siete años en el fútbol mexicano, Britos emigró a Montevideo en 2019, jugando también para Peñarol antes de regresar a su club de origen, lo que cerró su ciclo deportivo de la manera soñada.
El exjugador ha sido claro en sus intenciones después de su retiro: no tiene planes inmediatos de involucrarse en el fútbol profesional. Su prioridades actuales son las actividades familiares, especialmente las de sus hijos, Paz y Bauti, quienes ya manifiestan sus propias pasiones; Paz por la gimnasia artística y Bauti por el fútbol.
Reflexionando sobre su carrera, Britos destacó que sus años en la Liga MX fueron fundamentales para su desarrollo como jugador, reconociendo que aprendió mucho bajo la tutela de grandes entrenadores. A pesar de su éxito en los clubes en los que militó, lamenta no haber podido representar a Uruguay en un Mundial, explicando que la enorme competencia en su generación fue una barrera difícil de superar.
Al mirar hacia el futuro, si bien se ha preparado académicamente para dirigir o ocupar roles de directivo, no siente la urgencia de hacerlo, dando prioridad a su bienestar personal y familiar. En definitiva, Matías Britos ha disfrutado de su etapa como futbolista y ahora goza de su vida como aficionado, sosteniendo la esperanza de que sus hijos sigan sus pasos en el deporte que tanto ama.
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