Al menos 31 personas murieron este lunes en la Franja de Gaza durante la distribución de ayuda alimentaria, según confirmó la Defensa Civil local, en un nuevo episodio que ha encendido las alarmas de la comunidad internacional sobre la gestión y las consecuencias del conflicto en la zona.
El incidente tuvo lugar en Rafah, al sur del enclave palestino, donde miles de civiles se agolparon en busca de alimento. Varios testimonios coinciden en que la zona, prácticamente destruida por los constantes bombardeos israelíes, era de difícil acceso y presentaba condiciones extremadamente peligrosas para la evacuación. Las autoridades temen que el número de víctimas aumente, dado que muchos de los heridos no pudieron ser retirados a tiempo del lugar.
Mientras que las autoridades palestinas acusan directamente a las fuerzas israelíes de haber abierto fuego contra los civiles, el Ejército de Israel niega cualquier implicación directa en las muertes. A través de declaraciones oficiales, aseguran no haber disparado contra quienes buscaban alimentos. Aun así, han abierto una investigación sobre los hechos, en particular sobre si varios civiles entraron accidentalmente en una zona militar cerrada, lo que podría haber desencadenado la tragedia.
El director de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (OOPS), Philippe Lazzarini, condenó duramente al Estado israelí y al mecanismo de distribución impulsado por Tel Aviv, al que calificó como una “trampa mortal”. Lazzarini cuestionó la lógica de obligar a miles de personas hambrientas a desplazarse a pie por decenas de kilómetros hacia una zona en ruinas, sólo para acceder a ayuda básica. “Este sistema humillante no alivia el sufrimiento. Lo agrava”, expresó.
Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, se mostró consternado ante los hechos y pidió una investigación inmediata, independiente y transparente que esclarezca lo ocurrido. En un comunicado, subrayó que “es inaceptable que los palestinos deban arriesgar sus vidas sólo para conseguir comida”. También exigió que los responsables de la tragedia rindan cuentas ante la comunidad internacional.
Mientras tanto, la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), organización encargada de la distribución de alimentos en coordinación con Estados Unidos e Israel, aseguró que sus operaciones transcurrieron sin incidentes ese día. Según una actualización difundida por The Times of Israel, la GHF reportó la entrega de 21 camiones con suministros en su centro de Rafah y afirmó no haber registrado irregularidades durante el operativo. Aun así, reconocieron que las Fuerzas de Defensa de Israel investigan informes sobre civiles que habrían cruzado el “corredor seguro” hacia una zona de exclusión militar.
La jornada estuvo además marcada por nuevos ataques en distintos puntos de Gaza. La agencia oficial palestina WAFA reportó que cinco personas murieron tras un bombardeo israelí contra una vivienda en el barrio de Tal al Hawa, al sur de la ciudad de Gaza. También se registraron impactos de artillería en la aldea de Al Masdar, en el centro de la Franja, y la demolición de viviendas por parte de soldados israelíes en Al Qarara, al norte de Khan Yunis.
El conflicto, lejos de amainar, continúa sumando víctimas, mientras los llamados internacionales a un alto al fuego y a la protección de la población civil parecen seguir sin respuesta efectiva sobre el terreno.
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