El presidente de Rusia, Vladimir Putin, firmó un decreto que facilita el acceso y trabajo “sin limitación de plazo” de centenas de miles de personas que se marcharon de Ucrania a Rusia desde la intervención militar de Moscú en dicho país.
Los titulares de un pasaporte ucraniano y los habitantes de los territorios separatistas prorrusos de Donetsk y Lugansk, en el este de Ucrania y donde se concentra la peor parte del conflicto, podrán permanecer en Rusia “sin limitación de plazo”, según las “medidas temporales” publicadas ayer por el Kremlin.
Hasta ahora, los ucranianos podían permanecer en Rusia un máximo de 90 días por periodo de seis meses y para trabajar debían solicitar una autorización especial al gobierno.
En adelante, tendrán “el derecho de mantener una actividad profesional en Rusia sin permiso de trabajo”.
Pero, para beneficiarse de esas medidas, deberán someterse a exámenes de detección de uso de drogas y de enfermedades infecciosas, además de declarar su presencia dejando su foto y sus huellas dactilares en el registro de inscripción.
El presidente ruso también anunció un pago mensual de 10 mil rublos (más de 166 dólares) a los refugiados provenientes de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, cuya independencia fue reconocida por el Kremlin en febrero una vez comenzada la invasión.
La medida beneficiará a aquellos ucranianos que hayan abandonado su país con destino a territorio ruso desde el 18 de febrero pasado, es decir, una semana antes del inicio de la “operación militar especial” rusa en Ucrania, señala el decreto.
En el caso de los inválidos, estos recibirán mensualmente 20 mil rublos (más de 330 dólares), mientras los refugiados que sean veteranos de la Gran Guerra Patria, como se conoce en este país la Segunda Guerra Mundial, ingresarán cada mes un subsidio adicional de cinco mil rublos (83 dólares). Las familias con hijos cobrarán cuatro mil rublos (66 dólares) por descendiente, cifra que aumentará hasta 10 mil si se trata de un solo progenitor. Las mujeres embarazadas tienen derecho a un pago único de 10 mil rublos mensuales, subsidio que se duplicará tras el parto.
Los refugiados proceden en su gran mayoría del Donbás y de las zonas ocupadas por las tropas rusas, lo que incluye también parte de la región norteña de Járkov y las cercanías de Jersón y Zaporiyia.
Todos los desplazados con destino a Rusia tuvieron que pasar por campos de filtración, donde los hombres son cacheados, desnudados e interrogados en busca de antiguos combatientes ucranianos.
Parte de esos refugiados pudieron abandonar territorio ruso con destino a la Unión Europea, América Latina o Estados Unidos.
La campaña militar rusa ha obligado a millones de ucranianos a abandonar sus hogares, cerca de dos millones se encuentran en este país, según la ONU.
El decreto también prohíbe expulsar a Ucrania a los ciudadanos de ese país, exceptuando quienes hayan purgado penas de cárcel o sean considerados como amenaza a la seguridad.
Según Moscú, unos 3.6 millones de ucranianos, entre ellos 587 mil niños, huyeron a Rusia después de la ofensiva militar lanzada por orden de Putin contra el país vecino a fines de febrero. Las autoridades rusas alientan esas partidas y habilitaron centros de acogida en todo el país.
El gobierno ruso anunció en julio medidas para facilitar la naturalización de ucranianos. Kiev denuncio esa iniciativa como una tentativa de Moscú de consolidar su influencia en los territorios conquistados por sus tropas.
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