El icónico Reflecting Pool del National Mall ha sido objeto de atención nacional tras recientes intentos de transformarlo en el azul que el expresidente Donald Trump prometió. Desde la mañana del 17 de junio de 2026, trabajadores administrados por el gobierno han estado vertiendo grandes cantidades de peróxido de hidrógeno en el agua en un esfuerzo desesperado por eliminar los brotes de algas que lo convierten en un tono verde poco atractivo.
Este proyecto, que costó a los contribuyentes al menos 16.4 millones de dólares, fue presentado como una solución definitiva a un problema que había frustrado administraciones anteriores. Se había propuesto la instalación de un sistema de nanoburbujas capaz de eliminar la proliferación de algas, oculto bajo una superficie de agua que ahora recuerda a las festividades del Día de San Patricio en Chicago en lugar del azul brillante de la bandera estadounidense.
Los esfuerzos de limpieza han atraído tanto a turistas como a críticos. Una visitante de Fort Worth, Texas, expresó su decepción al llegar y encontrarse con “todo este verde”, mientras que las redes sociales comenzaron a inundarse de memes y teorías de conspiración en torno a los problemas del estanque. Algunos simpatizantes de Trump llegan a afirmar que hay fuerzas externas tratando de socavar los trabajos de restauración.
A medida que avanzaba la jornada, se pudo observar a los trabajadores equipados con vaderos e implementos especiales intentando revertir el estado del agua. Con el tiempo, el lugar comenzó a mostrar destellos del esperanzador tono teal, aunque la mayoría del estanque seguía siendo víctima de la proliferación de algas.
A esta situación se le suma el hecho de que el segundo mandato de Trump se ha caracterizado por abordar problemas antiguos con medidas innovadoras. En este caso, su promesa de actualizar el agua ha demostrado ser más complicada de lo que se anticipaba. Los expertos coinciden en que el caluroso verano es un momento peligroso para un proyecto de este tipo, ya que las algas prosperan en agua tibia, y el hecho de que el fondo se pintara de un azul oscuro solo contribuiría a calentar el agua aún más.
El uso de peróxido de hidrógeno como solución ha sido cuestionado, ya que su efectividad en una piscina de 4 millones de galones requiere grandes cantidades y varias aplicaciones, algo costoso y complicado. Algunos científicos advierten que la situación podría empeorar antes de mejorar, ya que la muerte de las algas podría producir compuestos que hagan que el agua huela mal.
Mientras tanto, el Departamento del Interior ha señalado que la administración de Trump no es la responsable de este fiasco, argumentando que las condiciones actuales son consecuencia de una reforma fallida en la administración anterior. Sin embargo, la realidad es que nadie parece querer asumir la responsabilidad por este costoso fiasco.
Con el 250 aniversario de América a la vuelta de la esquina, el destino del Reflecting Pool se ha convertido en un símbolo de la frustración nacional. Mientras los trabajadores continúan su labor, la pregunta que persiste es si, para el 4 de julio, los visitantes finalmente verán un estanque que refleje la grandeza de la nación, en lugar de una mezcla de algas y desilusión.
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