Pronto resonarán las palabras “Habemus Papam” en la icónica Plaza de San Pedro. El cónclave de cardenales se reunió, tras el tradicional Extra Omnes, en la tarde del 7 de mayo en la Capilla Sixtina, eligiendo así al nuevo sucesor del Papa Bergoglio, quien falleció el pasado 21 de abril. Este crucial momento fue marcado por el símbolo del humo blanco que emergió de la chimenea en el techo de la Capilla Sixtina, confirmando que los 133 cardenales habían designado al nuevo Pontífice. Este acontecimiento histórico tuvo lugar el 8 de mayo a las 18:07 horas.
¿Quién es el Papa Leo XIV?
Una hora después de la proclamación, el nuevo Papa apareció en la Logia de San Pedro. Se trata del estadounidense Robert Prevost, quien fue presentado por el cardenal archidiácono con el anuncio: “Annuntio vobis gaudium magnum; habemus Papam: Eminentissimum ac Reverendissimum Dominum, Dominum Robertum Sanctæ Romanæ Ecclesiæ Cardinalem Prevost, qui sibi nomen imposuit Leonem XIV”. De esta manera, Prevost optó por el nombre de León XIV.
Nacido en Chicago el 14 de septiembre de 1955, Prevost ha desempeñado roles clave, incluyendo Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina y Prefecto del Dicasterio para los Obispos, entidad responsable del nombramiento de obispos a nivel mundial. Su elección fue un tanto inesperada, superando a varios contendientes considerados con altas posibilidades, como el filipino Luis Antonio Tagle y los italianos Pietro Parolin, Matteo Zuppi y Pierbattista Pizzaballa, así como al ghanés Peter Turkson y el francés Jean-Marc Aveline.
¿Qué sucede tras el cónclave?
El humo blanco es el resultado de un candidato que ha recibido al menos dos tercios de los votos necesarios de los cardenales. Tras rituales en latín, incluyendo interrogantes como “Acceptasne electionem de te canonice factam in Summum Pontificem?” y “Quo nomine vis vocari?“, el elegido acepta su papel como Pontífice y elige el nombre con el que será conocido. Posteriormente, las papeletas se queman junto con compuestos en la estufa de la Capilla Sixtina para generar el humo blanco.
Tras su proclamación, el nuevo Papa se retira a la Sala de las Lágrimas, donde es habitual que el cardenal elegido se conmueva profundamente. Luego de vestirse con la sotana y los ornamentos blancos, regresa a la Capilla Sixtina para asumir su lugar en la “silla de San Pedro” y participar en otros ritos, que incluyen la lectura del Evangelio de Mateo y el canto del Te Deum. Finalmente, tras un tiempo variable, el Cardenal Protodiácono se presenta en la Logia de las Bendiciones de la Plaza de San Pedro para proclamar “Habemus Papam“, seguido del nombre en latín del nuevo Pontífice, que después impartirá la bendición Urbi et Orbi y ofrecerá un breve discurso a los fieles congregados.
La información aquí expuesta corresponde a la fecha de publicación original (2025-05-08 11:25:00).
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