Desde el 13 de junio de 2025, un conflicto que se inició en el ámbito militar entre Irán e Israel ha dado un giro inesperado hacia el espacio cibernético. En este contexto tenso, el grupo de hackers conocido como Predator Sparrow ha intensificado sus actividades, llevando la confrontación a nuevas dimensiones.
Aquel martes 17 de junio, Predator Sparrow reclamó la responsabilidad de un ciberataque dirigido al banco Sepah. Este asalto fue solo el comienzo, ya que el grupo anunció en su canal de Telegram que su objetivo siguiente sería Nobitex, la principal plataforma de intercambio de criptomonedas en Irán. Describieron esta bolsa como una “herramienta clave del régimen para financiar el terrorismo y evadir sanciones”. Este ataque culminó en una notable pérdida financiera, con robos que ascendieron a 90 millones de dólares (casi 80 millones de euros) de Nobitex, reflejando la creciente capacidad y audacia de este colectivo.
El grupo había permanecido inactivo durante algún tiempo, pero su regreso coincide de forma alarmante con el ataque aéreo de Israel a las instalaciones nucleares de Irán. Activado desde 2021, Predator Sparrow ya había demostrado su habilidad al atribuirse un ciberataque a estaciones de gasolina y sistemas de tarjetas de combustible en diciembre de 2023. Durante el verano de 2022, llevaron a cabo la publicación de documentos pertenecientes a tres empresas siderúrgicas (Foolad Khuzestan, Foolad Hormozgan y Foolad Mobarakeh), las cuales habían sido denunciadas por vínculos con el IRGC.
Pese a que Predator Sparrow no ha sido explícito sobre su afiliación, el periódico israelí ‘Jerusalem Post’ ha reportado que el grupo está vinculado a Israel. Además, el medio francés ‘Le Monde’ corroboró que las operaciones de este grupo probablemente están respaldadas por instituciones de seguridad israelíes.
Lo que se presenta aquí es un indicio claro de cómo las tensiones geopolíticas han comenzado a manifestarse en el ámbito digital, transformando la forma en que los conflictos modernos se desenvuelven y los actores involucrados. Esta narrativa, en constante evolución, plantea interrogantes sobre el futuro de la ciberseguridad, la guerra y las implicaciones en un mundo cada vez más interconectado.
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