El asesinato de Carlos Manzo, expresidente municipal de Uruapan, Michoacán, ha dejado una herida profunda en la sociedad, extendiéndose hasta la CDMX y convirtiéndose en un símbolo de la lucha contra el crimen organizado. Este terrible suceso, ocurrido el 1 de noviembre de 2025 durante el ‘Festival de las Velas’, ha desatado una serie de investigaciones que ponen al descubierto la oscura red de colaboración criminal detrás del ataque.
Manzo fue asesinado mientras interactuaba con los ciudadanos, cuando un joven de 17 años, identificado como Víctor Manuel, le disparó en múltiples ocasiones. El ataque fue inmediatamente respondido por sus escoltas, uno de los cuales mató al agresor después de someterlo, lo que ha dado pie a especulaciones sobre una posible ejecución extrajudicial.
Recientemente, el caso tomó un giro inesperado con la publicación de una carta póstuma de Ramiro “N”, quien fue identificado como un operador clave en el asesinato. En esta carta, Ramiro reveló que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) estaba detrás del crimen y describió su papel como intermediario entre los autores materiales y los altos mandos del cártel. Su involucramiento en el asesinato de Manzo no solo lo vinculaba al crimen de forma directa, sino que también mostró una red de reclutamiento y manipulación que operaba en secretividad.
La investigación indica que Ramiro “N” reclutaba jóvenes en clínicas de rehabilitación, utilizando a estos individuos como sicarios. En su misiva final, se hizo eco de la gran presión que vivía, dejando entrever su temor a represalias y sugiriendo que su muerte podría ser inminente si se atrevía a hablar. “Cualquier cosa que me pase, estaba trabajando para El Licenciado”, escribió, apuntando a uno de los principales autores intelectuales del crimen.
Una semana después de su muerte, encontrada sobre la carretera Uruapan-Paracho, las revelaciones que afloraron llevaron a las autoridades a arrestar a otros involucrados en el crimen. Entre ellos se destaca la detención de Jaciel Antonio “N”, alias El Pelón, quien se encargaba de reclutar sicarios para el CJNG.
Este caso no solo resalta la violencia persistente que enfrenta México, sino también la complejidad de las conexiones entre el crimen organizado y la política local. Las circunstancias que rodean el asesinato de Carlos Manzo se convierten en un llamado urgente a la acción y a la justicia en un país donde la lucha contra la impunidad es cada vez más necesaria.
Con una ola de indignación en la sociedad y una creciente presión sobre las autoridades, resta ver cómo se desenvuelve esta investigación y si se logrará desmantelar los grupos criminales que operan con tal impunidad. Este trágico evento no debe ser solo la historia de un asesinato, sino un punto de inflexión en la lucha por un futuro más seguro y justo en México.
(Actualización: Datos corresponden a 2025-11-24 15:12:00)
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