El front row en las semanas de la moda de Nueva York, Londres, Milán y París es el espacio más codiciado para la interacción social y el posicionamiento de estatus dentro de la industria. Este lugar emblemático ha evolucionado desde un encuentro íntimo para clientes hasta convertirse en un escenario donde confluyen fotógrafos, compradores, prensa, celebridades e influencers.
Las marcas destinan grandes recursos para conformar el front row ideal, cuyo valor puede alcanzar decenas o incluso cientos de miles de dólares por asiento, dependiendo de la celebridad o cliente invitado. Simone Bellotti, director creativo de Jil Sander, señala que hoy el front row es un escenario donde las marcas colocan a sus embajadores, celebridades y creadores de contenido más importantes, convirtiendo el desfile en un segundo evento paralelo.
Verónica Leoni, directora creativa de Calvin Klein, comenta que el front row genera un diálogo entre la pasarela y el público presente. Según Youssef Marquis, experto en relaciones públicas y excomunicador de Givenchy y Louis Vuitton, la competencia actual entre marcas se centra en crear experiencias únicas en el front row que atraigan atención y prensa.
El poder cultural del front row se refleja en la presencia simultánea de figuras como Bianca Jagger, Jannik Sinner, Donatella Versace y Cardi B en Gucci, o Jennifer Lawrence, Mia Goth, Jisoo, Rosalía y Anya Taylor-Joy en Dior. La llegada de nuevos talentos y celebridades emergentes también es clave para las marcas, ya que un solo invitado puede cambiar la percepción pública de una firma.
Además de las grandes estrellas, el front row incluye creativos, favoritos de nicho y jóvenes talentos, muchos con un seguimiento reducido pero influyente. La temporada mostró la presencia de hijos de celebridades e integrantes de la industria, como Faith Margaret Kidman-Urban y Beatrice Santo Domingo. La reacción del público a la música o la atmósfera del desfile, como en Chanel con Dua Lipa y Pedro Pascal, forma parte del espectáculo.
Las redes sociales juegan un papel fundamental en la difusión instantánea de los eventos. Madé Lapuerta, creadora del perfil Data, But Make It Fashion, comparte que edita y publica contenido desde su teléfono minutos después de cada desfile. Esto ha transformado la manera en que el público experimenta los shows, priorizando plataformas como Instagram y TikTok.
La presencia de influencers, comentaristas y creadores de contenido es ahora vital para las marcas. Tory Burch destaca por activar a sus invitados, enviando corresponsales que generan abundante contenido en redes sociales. Los estilistas, cada vez más reconocidos públicamente, también son habituales en el front row.
Los clientes con alto poder adquisitivo continúan siendo fundamentales, aunque ahora quienes cultivan seguidores digitales ganan más espacio. La representación global se ha ampliado, con estrellas del K-pop y actores de dramas tailandeses como Pimchanok Luevisadpaibul y Tawan Vihokratana, quienes atraen a grandes audiencias.
Algunas casas, como The Row y Dries Van Noten, optan por un enfoque más discreto, reservando sus espacios para prensa, compradores y clientes fieles, evitando la exposición mediática excesiva. Julian Klausner, diseñador de Dries Van Noten, destaca la importancia de que los asistentes estén presentes por voluntad propia y no por obligación.
La ubicación dentro del front row es crucial. La disposición busca crear grupos con energía y conexiones que potencien la cobertura mediática y las interacciones. Rachna Shah, directora ejecutiva de KCD, explica que ahora se considera quién está al lado, enfrente y cómo interactúan entre sí.
David Siwicki, fundador de su firma de relaciones públicas, resalta que el front row es un espacio para generar vínculos y conversaciones que pueden derivar en oportunidades futuras. La proximidad a altos ejecutivos de las marcas indica la relevancia de los asistentes.
Wes Gordon, director creativo de Carolina Herrera, valora la diversidad de personalidades en el front row, que incluyen representantes de la moda, el arte, la música y la literatura, de distintas generaciones y perspectivas. Esta mezcla enriquece el ambiente y refleja la visión creativa de la marca.
Stuart Vevers, director creativo de Coach, afirma que el front row refleja el mundo que la marca quiere crear alrededor de su colección. La clave está en que sea inesperado pero coherente con la identidad de la firma.
Simone Bellotti recuerda que en los años 90 el front row era un espacio más cercano y espontáneo, con editores, estudiantes de arte y compradores compartiendo el mismo espacio. Yumi Shin, vicepresidenta ejecutiva de Nordstrom, señala que cuando existe una verdadera relación entre los asistentes y la visión creativa, se percibe una energía especial.
Priya Ahluwalia, diseñadora, indica que la experiencia en el front row suele abrir nuevas oportunidades para los invitados, quienes a menudo influyen en la creación de las colecciones. Conner Ives, diseñador, reconoce que las personas sentadas en primera fila tienen un impacto tan grande como el equipo detrás del escenario.
En definitiva, el front row es un espacio cuidadosamente curado que combina personas, ubicación y momento para ofrecer 15 minutos de moda que proyectan la esencia y el universo creativo de cada marca.
Datos basados en información reportada originalmente por vogue.com.






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