Recientemente tuvo lugar la segunda edición de Quito Fashion Week, un evento que busca posicionar a la capital ecuatoriana como un destacado centro de moda en Latinoamérica, ampliando su reconocimiento más allá del ámbito local. Las instalaciones de la Biblioteca Nacional Eugenio Espejo y la Fortaleza D.I.S. fueron el escenario principal de una serie de actividades que incluyeron pop-ups, charlas, conferencias y eventos paralelos, donde se reunió tanto el talento ecuatoriano como de invitados internacionales.
Más de 50 diseñadores participaron en esta celebración de la moda. Entre los nombres reconocidos a nivel internacional destacaron Custo Barcelona de España, el colombiano Jorge Duque, la guatemalteca Desirée de León y Alfredo Martínez. El evento también sirvió como plataforma para diseñadores consagrados y emergentes del Ecuador, tales como Fabrizio Celleri, Milú Espinoza, y Jessica Velasco, así como marcas más jóvenes como Blesk y Orrthiz.
Uno de los aspectos más cautivadores de Quito Fashion Week fue la diversidad estética manifestada en los desfiles. Las propuestas incluyeron conceptos innovadores que recordaron a los asistentes que la moda es una forma de arte, al presentar elementos experimentales ligados a la sostenibilidad, colecciones de streetwear y otras que buscan fusionar la tradición con la innovación.
Entre las marcas ecuatorianas que captaron la atención, BLESK by Paula Recalde ofreció una colección notable, marcada por siluetas oversize y una comprensión inteligente de los volúmenes en la moda urbana. ORRTHÍZ, bajo la dirección de Jonathan Pérez, presentó “Adiós”, utilizando técnicas artesanales como el bordado y la pintura textil. Por otro lado, Meee incorporó tejidos y tradiciones de comunidades autóctonas en su trabajo, respetando la identidad y el simbolismo en una fusión creativa que incluyó elementos de performance. Paulina Andrade, con su colección Del Tipo al Arquetipo, llevó a la pasarela conocimientos ancestrales representados a través de una estética contemporánea.
Fabrizio Celleri reafirmó su estilo distintivo, reconocible en el panorama latinoamericano, mientras que Giovanni Lo Presti ofreció otro momento destacado de alcance internacional. Jorge Duque, con su colección “Gabinete de curiosidades latinas,” destacó por su coherencia entre estética y narrativa, y abordó distintos aspectos de la feminidad. Su presentación, que incluyó 32 looks, combinó maestría técnica en corsetería, texturas como cuero y seda, además de un uso efectivo del patchwork, resaltando la identidad estilística latinoamericana.
Este evento no solo celebró la moda, sino que también promovió un intercambio cultural enriquecedor y una visibilidad significativa para los talentos ecuatorianos. Con un enfoque en el arte y la innovación, Quito Fashion Week reafirma su compromiso por ser un referente en el ámbito de la moda a nivel regional.
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