El reciente ataque con un drone explosivo contra una planta nuclear en los Emiratos Árabes Unidos ha generado una gran preocupación internacional, subrayada por el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi. Calificando el acontecimiento como un “evento muy serio”, Grossi advierte sobre los “riesgos inaceptables” que este tipo de incidentes conllevan para la seguridad nuclear.
El ataque ocurrió el 17 de mayo y fue atribuido a un drone lanzado desde Irak. Este acto provocó un incendio en una instalación eléctrica situada fuera del perímetro de la central nuclear de Barakah. Esta planta nuclear, que ha estado operando desde 2019, representa un hito para los Emiratos Árabes Unidos, siendo la primera de su tipo en el país y parte de un programa nacional destinado a diversificar sus fuentes de energía y reducir la dependencia del gas y el petróleo.
Durante una rueda de prensa en Viena, donde tuvo lugar una reunión extraordinaria de la Junta de Gobernadores del OIEA, Grossi también destacó la “reacción muy exitosa” del operador nuclear emiratí tras el incidente. “El sistema respondió bastante bien. Estoy seguro que se realizarán análisis y evaluaciones, como la disposición de las líneas de suministro eléctrico externo”, afirmó el director general, mostrando una visión balanceada entre la eficacia en la respuesta y la necesidad de una revisión profunda.
Por su parte, Egipto, Jordania, Marruecos y Arabia Saudita convocaron una reunión cerrada para discutir el ataque a la instalación emiratí. En sus declaraciones iniciales, Grossi enfatizó que “las actividades militares contra las centrales nucleares y otras instalaciones nucleares conllevan riesgos inaceptables”. Subrayó que la “seguridad nuclear es fundamental y aplica a todos, sin excepción, estableciendo una línea roja en la que cualquier ataque a estas infraestructuras es inaceptable”.
La Junta del OIEA tiene programado reunirse nuevamente el próximo lunes para su encuentro trimestral de verano, donde se abordará la situación en diversas zonas de conflicto, como Ucrania, Irán y el Golfo Pérsico. Desde que comenzó la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, varias instalaciones nucleares han sido blanco de ataques, haciendo eco de la creciente preocupación por la seguridad nuclear global.
La central nuclear de Zaporiyia, ubicada en el sur de Ucrania, y otras instalaciones en Irán han sufrido agresiones, lo que pone de manifiesto la vulnerabilidad de estos activos frente a la inestabilidad geopolítica. Además, el contexto actual exige una reflexión profunda sobre cómo proteger estas infraestructuras críticas en un mundo cada vez más complejo.
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