Sin apenas haber tenido tiempo para poner los pies sobre la tierra de nuevo y con la fatiga lógica después de un mes de competición, así como las 24 horas que exige el desplazamiento desde Australia, Rafael Nadal atendió este miércoles a los medios de comunicación en una rueda de prensa oficiada en su academia de Manacor. De regreso a casa, el campeón de 21 grandes departió junto a su último trofeo, que en términos numéricos le sitúa en lo más alto de la historia del tenis masculino por delante de Roger Federer (40) y Novak Djokovic (34). Ahora posee un major más que ambos, pero hoy su mente está exclusivamente centrada en la recuperación.
Nadal dejó en el aire su presencia en Acapulco
El siguiente escenario marcado en su hoja de ruta, del 21 al 26 de febrero. “Lo primero que debo hacer es analizar cómo estoy después de la paliza”, introdujo el balear, de 35 años. “Hay que dejar pasar unos días y ver cómo responde mi cuerpo y después, pensar qué voy a hacer con claridad. Diría que mi determinación es máxima para ir a Indian Wells , pero para Acapulco el margen es más corto. Me gustaría estar, pero después de todo la perspectiva ha cambiado. Ahora debo tomar decisiones acordes a lo que mi cuerpo necesita”, continuó.
Vestido con un polo blanco, tejanos y deportivas, Nadal reconoció que antes de la final contra el ruso Daniil Medvedev estaba “nervioso” y que se sorprendió de su respuesta física tras los contratiempos previos –medio año sin competir y el contagio por coronavirus– a su desembarco en el torneo. “He jugado infinitamente mejor de lo que hubiera soñado”, afirmó. “Haber ganado en Australia tiene un significado especial, porque durante mi carrera quizá ha sido el torneo en el que más he sufrido”, comentó el número cinco, que ahora prioriza descansar y celebrará este último éxito de forma “comedida” por las circunstancias actuales.
No pierde Nadal la ambición
“Aunque nunca ha sido desmesurada”, puntualizó. “Lo que me motiva es que me gusta hacer lo que hago. Cuando estoy más o menos bien y no es un desastre físico, me gusta entrenar y competir. Llevo toda la vida haciéndolo y sé que no es para siempre, pero mientras tenga la capacidad de poder seguir disfrutando, esta es mi ilusión. Ganas y pierdes, pero la ilusión del proceso es una gran satisfacción”, destacó; “¿qué si me gustaría ser el que termina con más Grand Slams? Me encantaría. ¿Si me obsesiona? Cero”.
En todo caso, el tenista español considera que deberá incrementar la cifra actual si quiere lograr el objetivo. “No creo que los 21 sean suficientes para terminar siendo el que más tiene”, adelantó, a la vez que deseó que su cuerpo le permita competir con continuidad de aquí en adelante. “¿Dosificarme más? Si juego menos, dejaría de ser tenista porque no puedo jugar menos de lo que lo he hecho en estos dos últimos años . Me gustaría tener la opción de no ser tan selectivo”, zanjó antes de reunirse con sus familiares y amigos.
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Datos basados en información reportada originalmente por elpais.com.






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