Raquel, apicultora y responsable de Los Izanes, lidera un proyecto familiar de apicultura artesanal en la Reserva de la Biosfera Valles de Omaña y Luna, en León. Este emprendimiento comenzó como una tradición familiar, ya que su pareja, Nacho, representa la tercera generación de apicultores. Con colmenares situados en media montaña, Raquel y Nacho han convertido su amor por las abejas en un estilo de vida que promueve la comercialización a través de circuitos de proximidad, con el fin de preservar la riqueza del paisaje.
La calidad de su miel y polen no es producto del azar. Estar en un territorio reconocido como SIPAM y contar con la certificación de Marca de Calidad de las Reservas de la Biosfera en 2023, garantiza que sus productos capturan la biodiversidad singular de Omaña. Esta conexión directa con el entorno natural es crucial para los sabores y beneficios de sus productos.
Recientemente, los incendios en España han causado estragos, aunque los colmenares de Los Izanes no fueron directamente afectados. Sin embargo, el humo y las cenizas que han invadido la Reserva han obligado a las abejas a permanecer en sus colmenas, consumiendo sus reservas internas y conllevando importantes pérdidas para otros apicultores de la zona. Raquel enfatiza la necesidad de hacer un trabajo continuo en el mantenimiento de los montes, ya que muchas comunidades en León enfrentan una grave despoblación, lo que dificulta la labor de limpieza y prevención de incendios.
El proceso de creación del polen multifloral deshidratado es otro aspecto destacado de Los Izanes. Las abejas recolectan polen de diversas flores, que luego es deshidratado cuidadosamente a baja temperatura para conservar su calidad. Este polen ofrece un amplio perfil nutricional, siendo considerado por muchos como un superalimento, rico en proteínas, vitaminas y antioxidantes. Se puede incorporar fácilmente en la dieta diaria, beneficiando la salud general y la recuperación física.
El cambio climático, según Raquel, ha transformado en gran medida la apicultura. Las estaciones se han alterado, lo que impacta directamente en las floraciones y, por ende, en la producción de miel. La falta de lluvias ha exacerbado esta situación, convirtiendo la apicultura en un desafío aún mayor.
En España, los apicultores enfrentan el reto de la competencia desleal que representan las mieles importadas, que a menudo se comercializan a precios por debajo de los costes de producción. A pesar de los avances en las normativas de etiquetado, la presencia de estos productos sigue siendo un obstáculo significativo para la apicultura local, donde se valoran métodos sostenibles y de calidad.
En resumen, la labor de Raquel y Nacho en Los Izanes es un fiel reflejo de un compromiso con la apicultura sostenible y una conexión profunda con su entorno. Este enfoque no solo apoya la biodiversidad local, sino que también ofrece productos de alta calidad a quienes valoran la apicultura responsable.
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