En el corazón de Las Vegas, una operación poco conocida de Amazon revela una inquietante dinámica en la intersección de la literatura y la inteligencia artificial. A medida que la demanda de datos para entrenar modelos de IA se intensifica, libros valiosos están siendo comprados, escaneados y destruidos, todo en nombre del progreso tecnológico.
Una investigación reciente mostró que Amazon adquiere grandes volúmenes de libros impresos, que son despojados de sus encuadernaciones en un proceso que facilita su digitalización. Este descubrimiento se realizó al seguir un libro raro a través de su ruta hasta un almacenamiento en Las Vegas, donde empleados confirmaron que su labor se centra en escanear y destruir la mayoría de los ejemplares recibidos. Según quienes trabajan en el lugar, denominado VGT3, la rutina es simple: recibir libros, cortar sus lomos y escanear su contenido.
La razón detrás de esta inquietante práctica es clara: en la búsqueda de datos de entrenamiento, las compañías de IA, incluidas las de Amazon, ven en los libros impresos una mina de oro. La información contenida en ellos no está fácilmente disponible en internet y, además, aquellos publicados antes de 2022 garantizan la ausencia de texto generado por IA, una consideración crucial para evitar problemas de “colapso del modelo”.
En los últimos meses, los libreros han notado un aumento notable en las ventas, que muchos sospechan se debe a estas compras masivas por parte de compañías de IA. Un vendedor, que recibió un pedido de 1,000 libros, colocó un dispositivo de seguimiento en uno, confirmando su traslado a un almacén de Amazon. Esta operación no es aislada; se sitúa entre un creciente número de instalaciones que Amazon mantiene para escanear textos, desechando los originales en el proceso.
Empleados del almacén VGT3 describen su trabajo como monótono pero satisfactorio. Sin embargo, también ha habido murmullos sobre la posibilidad de que la instalación se cierre si las entregas de libros disminuyen. La estrategia de escaneo se basa en el uso sistemático de números de identificación como los ISBN, poniendo de relieve el interés de las empresas de IA por digitalizar cada texto existente.
Dicha práctica no está exenta de controversia. Existen preocupaciones éticas sobre la destrucción de obras que poseen un valor más allá de lo monetario: hay valor histórico, intelectual y sentimental que se pierde irremediablemente en este proceso. Un vendedor expresó que la única inquietud de las empresas es extraer contenido como una compilación de palabras, despreciando cualquier otro contexto significativo.
Si bien Amazon ha reconocido la adquisición de libros para mejorar sus servicios, no ha proporcionado aclaraciones sobre el número de instalaciones como VGT3 ni su respuesta al creciente descontento público por la destrucción de obras. En un panorama donde la inteligencia artificial avanza rápidamente, la preservación de la cultura literaria queda en una encrucijada, cuestionando hasta dónde estamos dispuestos a llegar en nombre de la innovación.
Ahora, más que nunca, la ciudadanía debe tener un papel activo, cuestionándose el costo de este tipo de progresos y el futuro de los materiales que han dado forma a nuestro pensamiento y cultura.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


