Las preguntas en torno al Pabellón de EE. UU. para la próxima Bienal de Venecia parecen intensificarse a medida que avanza la fecha del evento. En una sorprendente revelación, la renombrada escultora Barbara Chase-Riboud admitió que también recibió una oferta para representar a su país, pero decidió rechazarla. Este desarrollo fue reportado por primera vez el 20 de abril de 2026, en un artículo detallado que examinaba las circunstancias en torno a la elección de Alma Allen, quien finalmente aceptó el encargo.
La decisión de Chase-Riboud se suma a un contexto ya complicado: el proceso de selección de Allen se vio afectado por la administración Trump, que eliminó el lenguaje sobre diversidad de los materiales de solicitud. A pesar de esta controversia, Allen y el curador Jeffrey Uslip indicaron no haber enfrentado resistencia en la realización de su obra, que será presentada en mayo.
En una declaración a la periodista Julia Halperin, Chase-Riboud describió la oportunidad de participar en la 61ª Bienal como “espléndida”, pero subrayó que, como ciudadana del mundo, este no era el momento adecuado. Además, ambas publicaciones mencionaron que el fotógrafo William Eggleston, también de 86 años, fue otra figura que declinó la oferta para el pabellón sin ofrecer comentarios al respecto.
Barbara Chase-Riboud es conocida por sus esculturas de gran escala que combinan elementos duros de bronce con materiales suaves como la seda. Sus obras a menudo rinden homenaje a figuras históricas afroamericanas, lo que añade una capa de significado a su rechazo del pabellón en Venecia.
La American Arts Conservancy, organización sin fines de lucro que comisionó el proyecto, fue creada por Jenni Parido en 2025. Curiosamente, antes de su incursión en el mundo del arte, Parido operaba una tienda de suministros para mascotas en Tampa, Florida. Esta información sugiere que la elección del comisionado también ha sido objeto de cuestionamientos.
Un tercer artista, Robert Lazzarini, también ha informado que tenía una propuesta seleccionada para el pabellón, pero que se le retiró la invitación debido a problemas burocráticos. Esta serie de rechazos y confusiones resalta las dificultades en la selección y gestión del pabellón.
Alma Allen, por su parte, ha sido objeto de críticas por la idoneidad de su trabajo en representación de EE. UU. En comentarios que han generado debate, Jeff Poe, cofundador de una galería que representó a Allen, sugirió que su obra no aborda las inquietudes actuales del país. Sin embargo, Allen ha defendido su enfoque, afirmando no considerar su trabajo como un comentario político en relación con la política de partidos.
A medida que se acerca la Bienal, el Pabellón de EE. UU. se convierte en un microcosmos de las tensiones culturales y políticas del momento, lo que invita a una reflexión más profunda sobre el papel del arte en contextos cambiantes y desafiantes. La incertidumbre persiste, y el arte, como siempre, se sitúa en el centro del diálogo social.
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