Antes de que Vinicius fulminara al Sevilla, tuvo que aparecer Courtois para evitar males mayores en el Madrid. Y después del relámpago del brasileño, ya en el descuento, también debió surgir el belga para conservar el triunfo de los suyos. Al cabezazo de Delaney en el 93 respondió abajo en una de sus intervenciones favoritas para marcar territorio e hinchar el pecho. Como ha llegado a exclamar sobre este tipo de paradas: “Mido dos metros y no es fácil llegar ahí. Que vean que no es sencillo meterme un gol”.
Del primer Courtois blanco, aturdido, ya se pasó hace mucho a uno efectivo y siempre dispuesto a reivindicarse, aexhibir autoconfianza y, en general, a hablar fuera de los márgenes de la diplomacia. Por ejemplo, a advertir sobre su ausencia entre los finalistas al premio The Best de la FIFA. Según dejó caer, por denunciar que los jugadores no son robots ante un calendario tan abrasivo y que los dirigentes solo se preocupan “por sus bolsillos”.
Su peso en el Madrid, dentro y fuera del campo, se ha multiplicado de forma exponencial en los dos últimos años, ya liberado de la competencia de Keylor Navas, y gracias a la regularidad de su rendimiento. Lo mismo en el equipo contenido de Zidane que en este más fértil en ataque de Ancelotti, la fiabilidad de Courtois, a los 29 años, sigue siendo una constante. El duelo contra el Sevilla fue quizás, junto al choque ante el Inter, cuando más determinante se mostró esta temporada. Este miércoles contra el Athletic (21.00, Movistar LaLiga), volverá a la acción.
Sus números globales esta campaña le sitúan muy cerca de sus registros récord, según la empresa Opta. El porcentaje de paradas en todas las competiciones alcanza el 76%, solo medio punto por debajo de la 19-20, cuando se llevó el trofeo Zamora, y más de tres puntos superior al curso pasado. Unas cifras personales apoyadas, principalmente, en la Champions, donde lidera la tabla con un 86,36% de eficacia.
Este curso, la amenaza es mayor para él, especialmente en la Liga, con casi un tiro más a puerta recibido por partido que en la anterior (4,05-3,15), sin embargo, su respuesta no se ha resentido. El abrazo de Ancelotti en el centro del campo tras derrotar al Sevilla simbolizó la jerarquía del belga. Mientras, en los intestinos del club hace mucho que se le califica como “el mejor portero del Madrid desde el mejor Casillas”, saltando por encima de Navas, titular en las tres Champions ganadas seguidas.
“Antes parecía más introvertido y callado, y ahora es un líder del vestuario. Se ha asentado y tiene más madurez gracias al trabajo y, sobre todo, a la gran confianza en sí mismo”, analiza desde fuera el exguardameta Andrés Palop. La gente que tiene cerca percibe la influencia, sin que él sea muy consciente, que tuvo su breve convivencia en el Chelsea con Petr Cech, “una persona agradable, cuidadosa y metódica”, señalan.
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