Cinco mil personas aplaudiendo en un teatro evocan la sensación de un concierto de Bad Bunny en el ámbito de la música popular contemporánea. Este es el vibrante escenario que experimenta Àlex Ollé, director de escena de renombre barcelonés. A sus 66 años, Ollé debuta en el antiguo teatro griego de Siracusa, uno de los más grandes y emblemáticos espacios escénicos de la Antigüedad. Ante una audiencia entusiasta, los espectadores no solo reservan sus aplausos para el final; a lo largo de la representación, el ambiente se llena de vítores y emoción.
La obra que marca su debut es “Los persas”, la tragedia más antigua preservada en su totalidad, escrita por Esquilo en el siglo V a.C. Aunque carece de acción trepidante, con un enfoque en largos parlamentos del coro y descripciones detalladas de códigos sociales, Ollé inyecta nueva vida a la historia. Mediante una innovadora puesta en escena que conserva el texto original, transforma la obra en una representación dinámica que resuena con la actualidad. Según Ollé, esta tragedia trata sobre la “egolatría de ciertos mandatarios que arrojan a sus ciudadanos a guerras devastadoras”, un tema que no requiere nombres explícitos para hacerse evidente.
El contexto histórico de “Los persas” narra la victoria griega en la batalla de Salamina, donde Esquilo participó, sobre el ejército persa liderado por el rey Jerjes. En su obra, Esquilo ofrece un giro único al narrar desde la perspectiva de los perdedores, creando una tragedia profunda y conmovedora. La dirección de Ollé se despliega sobre el inmenso escenario circular, centrada en una mesa de reuniones donde la reina madre persa intercambia noticias de la guerra mientras lidera un coro que se asemeja a un consejo militar. La inclusión de tecnología moderna, como proyecciones en una gran pantalla de los rostros de los actores, magnifica los gestos y emociones, impactando a la audiencia de maneras inesperadas.
Uno de los momentos más impactantes es la aparición de un mensajero gravemente herido, quien relata la atrocidad de la masacre, un eco de realidades contemporáneas que deja al público en profunda reflexión. La actuación de figuras como Giuseppe Sartori y Anna Bonaiuto, esta última interpretando a la reina madre, ha sido recibida con aplausos estruendosos cada noche.
Un aspecto revolucionario de esta producción son las interrupciones inesperadas por personajes contemporáneos que emergen desde la audiencia: una viuda de guerra, un soldado que sufre de estrés postraumático y una madre en duelo. Estos monólogos, compuestos con palabras de testimonios reales, conectan la tragedia clásica con conflictos actuales, y en ciertas ocasiones, emergen pancartas con mensajes de protesta por la guerra.
“Los persas”, que se estrenó el 13 de junio y se presenta en Siracusa hasta el 28 del mismo mes, será también escenificada del 10 al 12 de julio en el teatro romano de Pompeya. Este periodo coincide con el trabajo del Instituto Nacional del Drama Antiguo de Italia, que gestiona este histórico escenario y produce obras clásicas anualmente. Al ser Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, el teatro solo actúa durante los meses de mayo y junio, presentando obras que son una mezcla de tradición y modernidad a gran escala.
La ciudad de Siracusa, donde Esquilo vivió, se convierte en una meca del teatro grecolatino, atrayendo a miles de visitantes que buscan experimentar la esencia original de estas obras en su contexto auténtico. La representación de “Los persas” no solo une el pasado y el presente; acontece en un entorno natural, con el atardecer como telón de fondo, lo que añade a la experiencia una atmósfera que recuerda los tiempos de los antiguos griegos y brinda un significado renovado a esta tragedia eterna.
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