Puede ser considerada una de las mejores combinaciones gastronómicas sin embargo es necesario tener ciertas nociones básicas para resaltar adecuadamente sus cualidades.
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¿Qué debemos tener en cuenta en el queso?
Debemos tener en cuenta los siguientes aspectos:
- Su sabor debe ser igual o de menor intensidad al del vino
- La leche utilizada (vaca, oveja, búfala, cabra, mezcla, etc.)
- Su proceso de elaboración y si ha tenido maduración (fresco, semicurado, curado, etc.).
Estos tres factores nos darán la información suficiente acerca de las características y la intensidad del sabor para poder elegir el vino ideal para acompañarlo.
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Consejos para un buen maridaje:
- Suele resultar una buena combinación el queso con el vino que se elaboran en el mismo lugar o región: Sin olvidar claro el equilibrio de sabores y las características de los puntos anteriores, por ejemplo, un queso Oaxaca con un vino mexicano o un queso feta con un vino griego.
- A mayor curación del queso, mayor crianza del vino: Esta regla sirve tanto para blancos como para tintos.
- Los quesos blandos maridan a la perfección con vinos con aguja y vinos espumosos: Esto sucede debido a que el carbónico o las burbujas potencian las buenas sensaciones en boca y ayudan a limpiar el exceso de grasa de estos quesos con la acidez de estos vinos.
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- Parmesano con tintos jóvenes o blancos suaves.
- Queso fresco con vinos blancos ligeros y secos.
- Semicurado (por ejemplo: manchego) con blanco seco con cierta crianza.
- Quesos curados o muy curados con vinos de crianza con cuerpo o blancos fermentados en barrica
- Brie con un vino joven que puede ser blanco o tinto ligero y afrutado.
- Quesos azules con vino tinto reserva o con vinos olorosos y amontillados.
- Queso de cabra con blanco seco y afrutado.
- Quesos cremosos para untar como Torta de Casar o Divirín con tinto joven afrutado y ligero.


