En las aguas de Málaga, a tan solo media milla de la costa de San Pedro Alcántara, se encuentra un tesoro para los aficionados al submarinismo y la navegación: el conocido como “el barco de los botones”. Este pecio, sumergido a menos de 10 metros de profundidad, ha sido objeto de fascinación y misterio durante años, especialmente debido a la multitud de accesorios militares que han sido extraídos de él a lo largo del tiempo.
Tradicionalmente, se creía que este barco pertenecía a la flota francesa de principios del siglo XVIII. Sin embargo, investigaciones recientes han revelado un giro interesante en su historia. Los métodos de construcción empleados en esta embarcación no son de origen francés, como se había pensado, sino que son una mezcla de técnicas inglesas y españolas. Este descubrimiento ha permitido a los investigadores identificar el naufragio como el Fernando, una de las cuatro embarcaciones experimentales diseñadas por el marinero y científico alicantino Jorge Juan Santacilia. Esta figura clave no solo fue responsable de promover una renovación en la construcción naval española a mediados del siglo XVIII, sino que también dejó un legado impresionante en la historia marítima de España.
El Fernando se convierte así no solo en un simple tesoro arqueológico, sino en símbolo de una era de innovación y cambio en la industria naval. Este barco refleja un momento crucial en la evolución de la construcción naval en España, donde el cruce de influencias inglesas y españolas permitió el desarrollo de prácticas que reformaron esta importante actividad económica.
La identificación de el Fernando es una oportunidad para recordar la importancia de la preservación del patrimonio subacuático, ya que cada nuevo hallazgo no solo aporta conocimiento histórico, sino que también contribuye a la comprensión de la historia marítima y cultural de la región. La historia de el Fernando invita a escudriñar las profundidades del pasado, donde cada fragmento de sus restos guarda secretos de un mundo que no hay que olvidar.
Este hallazgo es un recordatorio de que el mar, con sus misterios y relatos ocultos, sigue siendo un protagonista vital en la narración de la historia de la humanidad.
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