A través de su liderazgo en el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York y como presidenta de MoMA PS1, Agnes Gund, quien falleció en septiembre de 2025, se estableció como una de las coleccionistas y mecenas más influyentes y queridos en el mundo del arte. Su conexión con MoMA se extendió por casi seis décadas, durante las cuales donó más de 1,000 obras de arte, apoyó la adquisición de cientos más y supervisó una expansión de $858 millones, inaugurada en 2024. Además, fue fundamental en la fusión con PS1, una institución que se centra en brindar a los artistas oportunidades para experimentar y crear.
Más allá de su influencia en el museo, Gund fundó en 1977 Studio in a School, una iniciativa destinada a promover la educación artística en las escuelas públicas. Su compromiso con las causas sociales la llevó a vender su apreciada pintura Masterpiece (1962) de Roy Lichtenstein por $165 millones, utilizando $100 millones de esa suma para lanzar el Art for Justice Fund, con el objetivo de abordar la reforma de la justicia penal.
El impacto de Gund en la comunidad artística es profundamente recordado por muchos, incluyendo a Sarah Arison, quien la conoció a los 18 años gracias a la relación de Gund con su abuela. Arison destacó la forma en que Gund, a quien cariñosamente llamaba “Aggie”, se dedicó a cuidar a los artistas, convirtiéndose en una figura esencial en sus vidas. Esto representó un enfoque que priorizaba a las personas sobre los objetos, algo que Gund enfatizaba con frecuencia.
Su compromiso era tan grande que, incluso en sus últimos días, Gund exclamaba: “No he hecho lo suficiente.” Esta mentalidad fue un motor para diversas iniciativas, como el Art for Justice Fund, que surgió de su deseo de mitigar los problemas derivados de la encarcelación masiva. Su visión también se reflejó en Studio in a School, por la cual más de 1.2 millones de estudiantes se han beneficiado a lo largo de casi cinco décadas.
Gund mantenía una cercanía notable con todos en MoMA, saludando a cada guardia y a todos los trabajadores del museo por su nombre. Este nivel de compromiso y accesibilidad no solo dejó huella en el museo, sino que también sirvió como un valioso ejemplo para quienes la sucedieron. Arison, al asumir la presidencia de MoMA, identificó cómo la relación sinérgica entre MoMA y PS1 fue impulsada por el arduo trabajo de Gund, quien siempre defendió la misión de PS1.
El legado de Gund es incuestionable. Su dedicación y amor por el arte y los artistas han dejado un vacío que se siente profundamente en el sector. En momentos como este, es imperativo que todos trabajemos juntos para honrar y continuar su extraordinaria herencia. La influencia de Gund perdurará, inspirando nuevas generaciones a seguir su ejemplo de apoyo al arte y compromiso con la justicia social.
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