México está en medio de un avance significativo en la expansión de centros de datos, enfrentándose a desafíos cada vez más evidentes. Dos factores son clave: la infraestructura eléctrica y la cadena global de suministro, que ahora prioriza componentes para inteligencia artificial. Esta situación ha generado escasez y ha incrementado los precios, afectando los tiempos de despliegue de estas instalaciones tecnológicas, complicando la planificación financiera y obligando a los desarrolladores a financiar parte de la infraestructura que antes se consideraba accesible.
Según la Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC), actualmente el país opera 279 megawatts, un aumento notable desde los 235 megawatts en 2025 y los 115 megawatts a principios de 2024. Sin embargo, para cumplir con la meta de alcanzar 1,500 megawatts hacia 2030, es necesario un incremento marcado en la inversión y la ejecución de proyectos. Aunque la capacidad operativa creció en solo 44 megawatts entre 2025 y 2026, esto es insuficiente para un sector que busca multiplicarse varias veces antes de finalizar la década.
El presidente de MEXDC, Amet Novillo, ha comentado que el crecimiento está siendo frenado, en gran medida, por la falta de energía. Hay instalaciones que, a pesar de estar listas en diseño y construcción, están a la espera de ser energizadas, lo que deja a los desarrolladores en una situación precaria. La infraestructura eléctrica nacional, ya de por sí tensa, no puede absorber los retrasos prolongados que están afectando al sector.
A nivel mundial, la Agencia Internacional de Energía (AIE) ha revelado que la demanda eléctrica de los centros de datos creció un 17% en 2025, y se espera que el consumo global se acerque a 945 terawatts-hora para 2030, casi el doble del nivel actual. Esto coloca a México en una carrera no solo por atraer proyectos, sino también por asegurar una infraestructura eléctrica adecuada, mientras el mercado se enfrenta a restricciones crecientes, como lo demuestra la situación en Norteamérica, donde más de la mitad de los centros de datos planeados en Estados Unidos para 2026 están sufriendo retrasos.
En cuanto a la capacidad productiva en la región, Brasil opera alrededor de 900 megawatts y Chile cerca de 258 megawatts, lo que revela que los 279 megawatts de México son insuficientes para establecerse como un líder en infraestructura digital en el continente. Aunque la inversión sigue fluyendo, como lo demuestra el plan de CloudHQ de invertir 4,800 millones de dólares en Querétaro, la dependencia de infraestructuras eléctricas propias se está volviendo una norma entre los grandes proyectos.
Otro aspecto crucial es la presión sobre la cadena de suministro para componentes críticos. La demanda de equipos para inteligencia artificial ha generado un cuello de botella, particularmente en la memoria necesaria para servidores. La escasez podría extenderse hasta finales de 2027, elevando costos y retrasando proyectos. Fabricantes como SK Hynix han hecho inversiones significativas para satisfacer esta demanda, lo que refleja el interés global en la capacidad de memoria.
Esta doble presión —sobre la infraestructura eléctrica y la disponibilidad de componentes— divide el análisis en dos aspectos. Por un lado, se encuentra el aspecto físico de desarrollo inmobiliario y, por otro, el computacional. Los anuncios de nuevos proyectos son constantes, pero la verdadera pregunta es cuánta de esa capacidad podrá ser utilizada para cargas intensivas de datos en los plazos establecidos.
A pesar de los desafíos, la posición de México sigue siendo atractiva por su conectividad, proximidad a Estados Unidos y una base industrial consolidada. A medida que la industria tecnológica crece, se presentan tanto oportunidades como riesgos. Si la liberación de energía y la disponibilidad de memoria no mejoran, algunos proyectos podrían avanzar más lentamente de lo planeado, o incluso ser trasladados a mercados con condiciones más favorables para su ejecución.
El contexto actual, con datos actualizados al 22 de abril de 2026, resalta la necesidad urgente de sincronizar la planeación regulatoria con la ejecución efectiva de proyectos. La Ley del Sector Eléctrico y los esfuerzos para ordenar la generación y transmisión eléctrica son pasos cruciales, pero la velocidad con la que estas iniciativas se materializan podría determinar el futuro del crecimiento de los centros de datos en México.
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