#Arte | Enrique Carbajal es un escultor mexicano conocido por sus obras que van desde monumentales hasta nanoesculturas. Su obra se caracteriza por su precisión y habilidad para trabajar con diferentes materiales, desde mármol y bronce hasta acero inoxidable y vidrio. Algunos de sus proyectos más notables incluyen esculturas públicas instaladas en ciudades de México y Europa, así como sus esferas, que son esculturas pequeñas y detalladas que abarcan una amplia gama de temas y técnicas. En general, Carbajal es un artista talentoso y versátil, cuya obra es apreciada tanto por su belleza como por su habilidad técnica.
El artista de Chihuahua, tendrá diez de sus esculturas icónicas y dos esferas cuánticas redescubiertas en el mundo de la nanotecnología. En lugar de ser hechas de metales, las estructuras serán compuestas por átomos y cristales. El artista se muestra entusiasmado al comentar que es una realidad cósmica, una fantasía y una herramienta para comunicar el arte de manera diferente.
A sus 75 años, el autor de Cabeza de caballo, conocida como El caballito, entre otras 269 esculturas monumentales que ha construido en diversos países, mantiene su capacidad de asombro y de exploración. Y ahora observa cómo su obra se convierte en objeto de estudio.
El 20 de diciembre pasado, Sebastián y el Instituto Politécnico Nacional firmaron un convenio para realizar el proyecto escultórico inédito Nanoesculturas Sebastinas en el IPN, en el que se empleará la técnica de grabado con láser utilizada en la fabricación de dispositivos microelectrónicos.
Esta iniciativa, que fusiona el arte y la ciencia, incluye la reproducción de diez piezas, con nombre y firma del artista, que se sumarán al patrimonio artístico y cultural del IPN.
Entre las obras que se reproducirán con nanotecnología destacan Cabeza de caballo, Nezahualcóyotl, Puerta de Torreón, Tsuru, Virgen de la Salud y La X de Juárez; así como Arcos del mundo, que forma parte del acervo patrimonial del IPN.
Siempre he buscado que el arte, la ciencia y la tecnología estuvieran inmersos en mi quehacer. Primero fueron las esculturas transformables, y ahora esta posibilidad de verlas en un microscopio o en una computadora; luego se graban, se pueden volver a hacer macro, presentarse como performance o guardarlas en una caja fuerte, donde puede haber mil piezas. Se abren vetas a partir de la inquietud lúdica o creativa”, explica el creador en la sede de la Fundación Sebastián.
“Es una obra multidisciplinaria en cierto sentido, porque detrás hay físicos, matemáticos, artistas y hasta un músico; todo está integrado para llegar al diseño de las nanoesculturas”, añade.
El músico Matías Carbajal, hijo del escultor, es quien ha materializado la idea de las nanoesculturas, a partir de las obras que Sebastián seleccionó. “La primera etapa fue una suerte de aproximación a lo nano; estamos en el límite de lo micro hacia lo nano, porque lo que resultó de esta primera etapa es visible a simple vista. Para que sea nano, tendría que ser invisible.
“Es un primer acercamiento. Son una serie de grabados láser en placa de silicio. Mi trabajo fue traducir las esculturas al formato digital. Se hicieron algunas vistas. Ellos nos dieron parámetros de cómo eran los resultados, como una paleta de colores y, con base en ellas, se decidió qué partes de los dibujos se atacaban para obtener el resultado. Son piezas de un centímetro de diámetro, pequeños grabados láser en placa de silicio”, detalla también en entrevista.
Explica que lo que se observa a través del microscopio es que estas superficies que ataca el láser sí van dando distintos relieves. “Pretendemos en la siguiente etapa hacer cosas en tercera dimensión”.
Sebastián afirma que las nanoesculturas es uno de los proyectos que ha emprendido, pero no es el único, pues sigue proponiendo esculturas monumentales reales. “Estamos luchando porque se hagan realidad tres o cuatro proyectos y porque los Arcos del Milenio, ubicados en Guadalajara, se concluyan. Le faltan dos arcos, deben ser seis y sólo tienen cuatro. Estamos trabajando muchas cosas, exploramos muchos caminos”.
El crecimiento del acervo de la Fundación Sebastián, que actualmente reúne 69 piezas de distintos artistas, es otra de sus prioridades, pues desea completar una serie de 100 obras y editar un libro.
“Preparo una exposición grande con el símbolo del Chac mool. Realizaré una obra como símbolo para una universidad de San Antonio, Texas. Empiezo a visualizar un gran museo, espero que en la Ciudad de México. Y estoy convocando a realizar una exposición de pinturas sobre flores”, adelanta.
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