La reciente intervención de una refinería ilegal, ubicada a solo 1.5 kilómetros de un cuartel militar en el sur de Monterrey, ha desatado una ola de cuestionamientos sobre la supervisión de las autoridades en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado. Esta planta, que operaba con al menos siete tanques de almacenamiento verticales y 11 tanques móviles, era visible desde el concurrido Libramiento Sur Dos, lo que plantea serias interrogantes sobre la inacción de las autoridades locales y federales durante meses.
En un anuncio realizado el pasado viernes, las autoridades revelaron que la ubicación de la refinería no fue divulgada, aunque se supo que se encuentra al sur del cuartel de la Guardia Nacional (GN). Para acceder a esta instalación, se puede tomar una ruta a través del Libramiento, girando hacia el sur en dirección al cuartel, antes de seguir por la Brecha El Becerro, un camino conocido por ser utilizado por contrabandistas y narcotraficantes.
El descubrimiento de esta refinería ilegal ha llevado a la confiscación de hasta 3.7 millones de hidrocarburos, y otros depósitos también han sido asegurados en la misma área. Ahora, el Ejército y la GN han tomado control del sitio, que está rodeado por bardas y bajo vigilancia constante. Sin embargo, la presencia de esta infraestructura significativa, no solo en relevancia sino también en dimensiones, ha suscitado críticas. Federico Döring, vocero del Partido Acción Nacional (PAN) en la Cámara de Diputados, cuestiona cómo un sitio de tales proporciones pudo operar sin que se detectara su actividad, especialmente cuando está tan a la vista de las autoridades.
El hecho de que la refinería aparezca en Google Maps desde febrero de 2025 solo añade otro elemento al dilema. Döring expresó su asombro ante la aparente falta de conocimiento por parte del alcalde Carlos Peña Ortiz y otros funcionarios ante el crecimiento de esta instalación. “Toma meses construir esa infraestructura y nadie se dio cuenta”, subrayó.
La situación plantea un panorama preocupante sobre la efectividad de los esfuerzos del gobierno para combatir las actividades ilegales relacionadas con el narcotráfico. La cercanía de la refinería a un cuartel militar y muestras de una operación que pudo haber estado en marcha durante tanto tiempo ofrecen un contexto que exige una respuesta clara y efectiva por parte de las autoridades.
Mientras la custodia del recinto continúa, la comunidad se pregunta qué medidas se implementarán para evitar que situaciones similares vuelvan a ocurrir en el futuro. La lucha contra el crimen organizado requiere no solo de sanciones, sino de una vigilancia y un control proactivos que prevengan el surgimiento de nuevas amenazas en un entorno cada vez más complicado.
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