El diplomático argentino Rafael Grossi ha propuesto una reforma de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con el objetivo de dotarla de capacidades más eficientes y focalizadas, así como de reducir redundancias en su estructura. En un simposio celebrado en Washington el 26 de agosto de 2026, Grossi, actual director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), defendió la necesidad de revitalizar la ONU para que pueda responder adecuadamente a los principales conflictos internacionales.
En sus declaraciones, Grossi expresa su fe en el multilateralismo como una herramienta crucial para resolver crisis globales y contribuir a la paz internacional. Asegura que la ONU es esencial en la actualidad: “Necesitamos urgentemente a la ONU. La necesitamos de verdad. Pero no la encontramos, o al menos no la encontramos donde debería estar”, afirmó de manera contundente.
El diplomático argentino identificó problemas fundamentales en la ONU, destacando una pérdida de foco que se ha desarrollado de manera gradual desde su creación hace más de ochenta años. Grossi señaló que actualmente existen múltiples organizaciones dentro de la ONU que realizan funciones similares, lo que genera evidentes problemas burocráticos y dificulta una respuesta más ágil a las crisis.
Aunque reconoce la importancia del trabajo realizado por estas instituciones, Grossi advirtió que la dispersión de funciones afecta la capacidad general de la ONU. “Esto no disminuye en absoluto la importancia del trabajo de algunas de ellas, pero nos hemos dispersado tanto que, al final, tenemos un instrumento que está en todas partes sin estar donde debería estar”, argumentó.
Frente a la idea de que nuevos grupos de países puedan reemplazar a la ONU, Grossi reafirmó su carácter universal, argumentando que sigue siendo la única organización con la capacidad de abordar cuestiones fundamentales como la paz, la seguridad internacional y los derechos humanos.
Con su experiencia al frente del OIEA, donde ha gestionado importantes crises nucleares, Grossi se presenta como un candidato sólido para la Secretaría General de la ONU, que actualmente ocupa António Guterres. En este contexto, destacó la relevancia de su trayectoria en la gestión de crisis y cómo los mecanismos multilaterales pueden generar resultados positivos, incluso en situaciones difíciles.
La competencia por la Secretaría General es intensa; en los primeros sondeos informales, Grossi se ubicó en tercer lugar, detrás de la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett y la costarricense Rebeca Grynspan. Sin embargo, su perfil permanece destacado, gracias a su liderazgo en el OIEA.
Durante su intervención, Grossi también abordó la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad de la ONU, un tema que ha estado en la agenda internacional durante años. La composición actual, que incluye cinco miembros permanentes con derecho de veto, ha sido objeto de debate y podría requerir un consenso político complejo entre las principales potencias para lograr cambios significativos.
El diplomático subrayó que cualquier intento de reforma debe construirse sobre la base del Consejo existente, a pesar de sus divisiones internas. Expresó que rendirse ante estas divisiones solo paralizaría los esfuerzos por avanzar hacia una mejor gobernanza internacional. “Si simplemente nos rendimos y decimos que, con este tipo de Consejo de Seguridad, no se puede hacer nada debido a las divisiones internas, entonces no llegaremos a ninguna parte”, concluyó.
La llamada de Grossi a una reforma integral de la ONU y su análisis de los desafíos actuales promete ser un tema crucial en los próximos meses, ya que la comunidad internacional observa de cerca su candidatura para convertirse en el próximo líder de esta vital institución global.
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