De acuerdo con datos recientes de la DEA, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) continúa su expansión por diversas regiones de México, estableciendo una notable presencia tanto activa como significativa en múltiples estados. Esta proyección territorial revela no sólo el crecimiento de la organización criminal, sino también la complejidad de su influencia en el tráfico de drogas y otras actividades ilícitas.
Las entidades donde el CJNG ha arraigado su presencia significativa son variadas y geográficamente dispersas. Jalisco, Guanajuato, Tlaxcala, la Ciudad de México y el Estado de México se encuentran entre los principales puntos donde la organización ejerce su control. También se han identificado zonas estratégicas en Querétaro, Hidalgo, Colima, Michoacán, Guerrero, Veracruz, Puebla, Baja California, Chihuahua, Nayarit, Tamaulipas, Zacatecas, Aguascalientes, San Luis Potosí, Chiapas, Campeche y Quintana Roo. Este amplio corredor no es casualidad; se ubica en áreas clave por su actividad económica, la logística del transporte y la proximidad a puertos vitales para el narcotráfico.
Por otra parte, la DEA señala que estados como Coahuila, Nuevo León, Sinaloa, Durango, Morelos, Oaxaca, Tabasco, Yucatán, Sonora y Baja California Sur también presentan algún nivel de presencia del CJNG, aunque su impacto no alcanza el nivel significativo definido por las autoridades. Esta distribución implica un control en regiones críticas para el trasiego de sustancias ilícitas y el dominio sobre rutas que conducen hacia la frontera norte, así como a mercados internos de consumo.
La diversificación geográfica del CJNG no es meramente estratégica; también está ligada a las confrontaciones con otras organizaciones criminales. A medida que el cártel busca afianzar su control sobre economías ilícitas locales, también se producen disputas que pueden desencadenar situaciones de violencia y alteraciones en la seguridad pública.
Es fundamental reconocer que estos datos son el reflejo de una estructura criminal en constante adaptación y evolución, que influye directa e indirectamente en la vida de millones de mexicanos. La forma en que el CJNG se establece en diferentes estados no sólo refleja sus objetivos de dominio, sino también un reto considerable para las autoridades y organismos encargados de combatir el crimen organizado en el país. Sin duda, el análisis de su presencia y operaciones representa una parte clave en la comprensión de la realidad de la seguridad en México.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


