El comportamiento del peso mexicano en las últimas semanas ha sido notable, con signos de recuperación que lo han llevado a ser conocido nuevamente como el “súper peso”. Este fenómeno es impulsado, principalmente, por un renovado interés en las economías emergentes y una mayor apetencia por el riesgo en los mercados financieros globales.
Desde el comienzo de 2026, el peso mexicano ha acumulado una apreciación del 3.1%, alcanzando un valor de aproximadamente 17.45 pesos por dólar, el nivel más bajo desde mayo de 2024. Esta apreciación se atribuye, en parte, a la expectativa de que las tasas de interés en México se mantendrán en niveles elevados a lo largo del año, contribuyendo a atraer inversiones hacia activos en pesos.
Además, el tipo de cambio real del peso se posiciona por encima de su promedio a largo plazo, lo que ha permitido que el peso se cotice consistentemente por debajo de 18 por dólar desde finales de diciembre. Este contexto ha favorecido un enfático interés por monedas emergentes, donde también se han observado apreciaciones en otras economías como Brasil y Sudáfrica.
El análisis de los economistas destaca que, a pesar de la estabilidad del dólar, el fortalecimiento del peso muestra un cambio hacia activos de riesgo, lo que refleja una tendencia de mayor confianza en la economía mexicana. A su vez, se espera que las tasas de interés en el país se mantengan alrededor del 7% durante el año, con un posible incremento hacia la segunda mitad de 2027, lo que incentiva la búsqueda de rendimientos atractivos frente al panorama de tasas en Estados Unidos y otras economías avanzadas.
Por otro lado, la revisión de las proyecciones cambiarias por parte de los analistas ha llevado a estimar que el dólar se cotizará en promedio a 18.36 pesos al cierre de 2026 y 18.73 pesos en 2027. Esta revisión es relevante, considerando que el tipo de cambio real ha superado en un 1.8% su promedio de los últimos 35 años, lo que indica una competitividad creciente.
A medida que el peso continúa su curso, las expectativas sugieren que deberíamos anticipar una cierta reversión en este fortalecimiento, especialmente si la inflación en México supera a la de otros países ponderada por el comercio exterior. Este desarrollo es crucial para mantener la competitividad en un entorno económico global desafiante.
En el ámbito del crecimiento económico, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ha informado que la actividad económica del país registró un crecimiento anual del 2.3% en diciembre de 2025. Este crecimiento fue impulsado principalmente por un sólido desempeño en las actividades terciarias, junto con incrementos en las actividades secundarias relacionadas con la industria y la construcción.
Estas cifras reflejan un avance mensual del 0.2% respecto a noviembre, contribuyendo a un nivel estimado del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) de 105.9 puntos, un aumento que se distribuye entre los sectores secundarios y terciarios.
En un contexto de incertidumbre global y desafíos internos, el mercado mexicano muestra señales alentadoras, pero la atención a los cambios en los indicadores económicos y a las decisiones de política monetaria será fundamental para entender la dirección futura del peso y la economía en su conjunto.
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