El primer ministro británico, Andy Burnham, señaló que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán es "casi con toda seguridad responsable de un supuesto plan terrorista en la base aérea británica de Fairford, utilizada por Estados Unidos. Burnham hizo esta acusación formal durante su primera intervención en el Parlamento tras el incidente ocurrido a finales del mes pasado.
El ministro de Asuntos Exteriores, Ed Miliband, convocó al embajador iraní, Seyed Ali Mousavi, y más de dos docenas de aliados británicos, entre ellos Estados Unidos, emitieron un comunicado conjunto en el que condenaron los ataques y las acciones híbridas atribuidas a Irán. Burnham aseguró ante la Cámara de los Comunes que su evaluación indica que es muy probable que Irán haya estado detrás de la coordinación, con la Guardia Revolucionaria Islámica como probable responsable.
El primer ministro agregó que no tolerarán amenazas en territorio británico y que tomarán medidas firmes contra el uso que hace Irán de redes criminales, empleando todos los recursos para combatirlas y desmantelar sus fuentes de financiamiento. Anteriormente, Burnham había indicado que existían fuertes indicios de que Irán tuvo algo que ver con el incidente.
La base aérea de Fairford, ubicada en Gloucestershire, Inglaterra, es la principal base avanzada en Europa para los bombarderos del Comando de Ataque Global de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. En julio, Burnham autorizó el uso de esta base para ataques defensivos contra Irán, continuando la política de su predecesor Keir Starmer.
El incidente generó cuestionamientos sobre la capacidad del Reino Unido para proteger instalaciones clave para la ofensiva militar estadounidense contra Irán, especialmente tras la retirada de los bombarderos B-1B por parte de la administración de Donald Trump. Funcionarios británicos han defendido la seguridad de sus bases, aunque algunos expresaron en privado que la decisión estadounidense podría haber alentado a Irán a intentar nuevos ataques.
Varios hombres arrestados el mes pasado por sospechas de preparar un atentado en Fairford continúan bajo investigación. Aunque no se encontraron explosivos, se recuperó combustible en el lugar. Los detenidos fueron liberados bajo fianza mientras sigue la investigación.
El ministro Miliband reiteró que Gran Bretaña no tolerará amenazas en su territorio" y anunció sanciones contra dos ciudadanos iraníes señalados por facilitar o participar en actividades hostiles en nombre del régimen iraní, con la intención de planear o ejecutar ataques en el extranjero. Estas sanciones incluyen congelación de activos, prohibición de viajar e inhabilitación como consejeros.
Por su parte, el embajador iraní Mousavi negó cualquier implicación de Teherán en el incidente y pidió al Reino Unido evitar declaraciones sin pruebas. Mousavi también reiteró la disposición de Irán para cooperar en la investigación.
Los aliados británicos respaldaron la acusación del Reino Unido y condenaron cualquier intento de Irán de amenazar o intimidar a la población mediante agentes interpuestos o cualquier otro método, calificando estas acciones como inaceptables.
Datos basados en información reportada originalmente por elfinanciero.com.mx mundo.






Deja un comentario