El 21 de septiembre de 2026, el primer ministro británico, Keir Starmer, anunció una significativa medida en la política exterior del Reino Unido: la Real Fuerza Aérea (RAF) comenzará a reabastecer en vuelo aviones de Arabia Saudita. Esta decisión se comunicó a los periodistas durante un viaje a Nueva York, en el cual participará en la Asamblea General de la ONU. La iniciativa amplía la cooperación militar con Riad en un contexto marcado por la reactivación de la ofensiva de los hutíes yemeníes, respaldados por Irán.
El acuerdo está programado para durar varias semanas y está sujeto a revisión. Se pondrá en marcha en los próximos días con un único avión Voyager y se llevará a cabo en el marco de misiones “defensivas”. Según funcionarios británicos, este apoyo se limitará estrictamente a la asistencia en la defensa de Arabia Saudita frente a ataques con drones y misiles, y no se extenderá a operaciones ofensivas contra los hutíes. Cabe señalar que el Reino Unido ya tiene desplegado en Arabia Saudita el sistema antiaéreo Sky Sabre, lo que refuerza aún más su compromiso en la región.
Starmer reveló que la solicitud formal de apoyo fue presentada por Riad y aprobada en una reunión con el ministro de Defensa, Wes Streeting, y el ministro de Exteriores, Ed Miliband. Un factor crucial detrás de esta decisión fue el temor de que la crisis regional pudiera impactar negativamente en el costo de vida de los hogares británicos. Al respecto, el primer ministro enfatizó la necesidad de actuar para “garantizar los intereses del Reino Unido y de la región”, subrayando la importancia de mantener abiertas las rutas del petróleo.
En este contexto, Londres ha condenado enérgicamente los ataques recientes de los hutíes y ha afirmado su compromiso de trabajar con aliados para fomentar la estabilidad regional, proteger a los civiles y asegurar el acceso humanitario. Hasta ahora, las autoridades británicas habían mantenido en gran medida un perfil bajo, evitando comentar sobre “asuntos operativos” y reiterando la importancia de su relación de defensa con Arabia Saudita.
El conflicto en Yemen, que se remonta a 2014 cuando los hutíes tomaron la capital, Saná, ha dejado una huella profunda en el país y en la región. Desde que Arabia Saudita intervino en 2015, los enfrentamientos han sido intensos y complicados, con un alto el fuego que se rompió en 2022. La reciente escalada de violencia se produjo el 10 de septiembre, cuando los hutíes tomaron el control del puerto de Mokha, crucial para las fuerzas aliadas del gobierno reconocido por la ONU.
La situación se complica aún más por la guerra en curso que enfrenta a Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha llevado a Teherán a cerrar el estrecho de Ormuz, paralizando una porción significativa del comercio mundial de petróleo. Arabia Saudita, cada vez más dependiente del Mar Rojo como ruta alternativa, se vio obligada a cerrar preventivamente el oleoducto Este-Oeste debido a ataques con drones.
En medio de este conflicto, un punto de interés es la precaria posición de Estados Unidos, que ha intervenido en el pasado pero, según informes, no muestra interés en involucrarse directamente esta vez. Las informaciones sugieren que el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, hizo una solicitud a Washington para atacar posiciones hutíes, la cual fue rechazada. Sin embargo, Riad está buscando apoyo de otros países, incluyendo Francia, Pakistán y Egipto, para desplegar defensa aérea en la región.
El reabastecimiento aéreo británico tiene precedentes en la guerra de Yemen. En 2018, la coalición saudí puso fin a un acuerdo con el Pentágono, que había permitido el reabastecimiento de una parte significativa de sus aviones, tras el asesinato del periodista Jamal Khashoggi. Sin embargo, el compromiso del Reino Unido será de mucho menor escala, limitado a una única aeronave y con el enfoque en misiones defensivas.
A medida que las tensiones continúan elevándose en la región, los combates se centran en la ciudad de Marib, un área clave que los hutíes no han podido capturar en ofensivas anteriores. Esta misión británica, aunque concebida como limitada, será revisada regularmente para determinar si el apoyo puede mantenerse dentro del marco defensivo inicialmente acordado.
Actualización: Información corresponde a datos obtenidos hasta el 21 de septiembre de 2026.
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