La Marina Real británica ha intensificado su vigilancia en aguas del Atlántico Norte y del Reino Unido, en respuesta al incremento de la actividad de la llamada “flota fantasma” rusa, realizando un promedio de 21 días de patrulla consecutivos en julio de 2026. Este despliegue representa un notable aumento del 25% en comparación con el año anterior.
Durante este periodo, los buques HMS Somerset, HMS Tyne, HMS Mersey y HMS Severn realizaron patrullas en coordinación con helicópteros Wildcat y aviones Merlin, que cuentan con capacidades antisubmarinas. El enfoque principal ha sido el monitoreo de los movimientos de embarcaciones y submarinos rusos, destacando la fragata Neustrashimy, que fue observada escoltando a petroleros en la zona, en actividades sospechosas.
Uno de los eventos más destacados tuvo lugar el 20 de julio, cuando el HMS Tyne se posicionó a solo cinco millas náuticas del Neustrashimy, que estaba realizando disparos de artillería fuera de las aguas territoriales británicas y francesas. Mientras tanto, la tripulación británica aprovechó para recopilar inteligencia y observar el impacto de los proyectiles.
Las autoridades del Reino Unido han explicado que esta intensificación de la vigilancia se debe a la necesidad de desarticular la flota encubierta rusa, que mediante el transporte de hidrocarburos, asegura una fuente de financiamiento para sus operaciones militares en Ucrania, representando así una amenaza directa a la seguridad europea. Hasta ahora, más de 500 buques vinculados a este esquema han sido sancionados, afectando significativamente los ingresos energéticos de Rusia y reforzando la necesidad de un monitoreo marítimo constante.
El teniente comandante Sam Fields, al mando del HMS Tyne, enfatizó la importancia de la colaboración con aliados y la presencia constante, asegurando que su embarcación era esencial para proveer seguridad y vigilancia, lo que permite a otras unidades de la Flota continuar con sus compromisos operativos.
No obstante, la vigilancia no ha sido un mero acto pasivo. El HMS Tyne registró alrededor de 20 disparos del armamento del Neustrashimy, manteniendo distancia pero asegurando contacto visual y electrónico en todo momento. Por su parte, la fragata de tipo 23 HMS Somerset completó su despliegue de cuatro meses, habiendo recorrido más de 24,000 millas náuticas para rastrear tanto buques de superficie como submarinos. El comandante Matt Millyard destacó el compromiso de la tripulación, resaltando la importancia de sus operaciones en la protección del Reino Unido y sus aliados.
Las actividades de vigilancia también involucraron a otros navíos; el HMS Severn y el HMS Mersey jugaron un papel crucial al seguir el tránsito del buque ruso Admiral Grigorovich y luego interceptar al Neustrashimy, asegurando la continuidad en la supervisión de sus movimientos.
Gracias a estas acciones, se ha informado que la vigilancia intensificada y las sanciones correspondientes han logrado reducir en un 24% los ingresos rusos por petróleo y gas durante 2025, debilitando así los recursos que Moscú utiliza para financiar su campaña militar en Ucrania. La cooperación internacional y la capacidad de respuesta de la Marina británica se han convertido en pilares fundamentales para mantener la seguridad, obligando a Rusia a modificar sus estrategias marítimas bajo un constante escrutinio.
Con la situación aún en desarrollo, los esfuerzos de la Marina Real se erigen como un signo de fortaleza y compromiso ante una de las amenazas más significativas para la estabilidad europea en el siglo XXI.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


