El Gobierno de Rishi Sunak esta siendo acusado de condenar a millones de personas consideradas tradicionalmente clase trabajadora. La oposición, y varios de los institutos de análisis británicos más relevantes, han acusado a Sunak y a su ministro de Economía, Jeremy Hunt, de la problemática que se aproxima por décadas sobre el bienestar mediocre al grupo que normalmente decide el resultado de las elecciones.
“El plan fiscal del Gobierno va a afectar a todo el mundo, pero el golpe más duro se lo llevarán, probablemente, las rentas intermedias. No se beneficiarán de las ayudas selectivas anunciadas para los más vulnerables, sus sueldos seguirán cayendo y sus impuestos subirán. La Inglaterra de clase media debe prepararse para una terapia de choque”, ha dicho Paul Johnson, el director del prestigioso Instituto de Estudios Fiscales (IFS, en sus siglas en inglés).
“Nos toca ahora pagar el precio del intento fracasado durante largo tiempo de que la economía creciera, de una población envejecida y de niveles muy altos de endeudamiento. Nos queda un viaje duro, largo y desagradable, que han logrado empeorar aún más al perseguir [los conservadores] sus propios objetivos económicos”, ha dicho Johnson. E incluía, al referirse a esos objetivos, a los recortes en sanidad, educación o inversión pública de los años de austeridad del Gobierno de David Cameron, al abandono pobremente planificado de la Unión Europea por parte de Boris Johnson, o la gota que desbordó el vaso: la irresponsable rebaja de impuestos de Liz Truss, que provocó su dimisión.
“No es posible recaudar 25.000 millones de libras [más de 28.000 millones de euros al cambio actual] a base de gravar a un reducido grupo de personas, a los más ricos. Soy bastante transparente a ese respecto”, ha intentado defenderse Hunt este jueves en la BBC ante las acusaciones de que había decidido exprimir a la clase media. La decisión de rebajar de 150.000 libras (unos 170.000 euros) a 125.140 (143.000 euros) el nivel de renta a partir del cual se paga el tipo máximo del 45% del IRPF supondrá que unos 350.000 contribuyentes paguen más. Pero es, sobre todo, el anuncio de que se congelará hasta 2028 el mínimo exento tanto en el impuesto sobre la renta, como en el de sucesiones o en las cuotas a la seguridad social, lo que provocará una presión impositiva generalizada muy superior. Normalmente, ese mínimo exento se actualiza con la inflación, que en octubre se situaba ya en el Reino Unido en el 11,1%. Con una subida salarial media prevista en el sector privado de en torno a un 6%, muchos trabajadores comenzarán a pagar el tipo mínimo del 20% al superar las 12.570 libras anuales. La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria los ha cifrado en 2,6 millones. Y muchos más ―el IFS calcula que pueden ser ocho millones― pasarán a pagar el 40% al rebasar el umbral de las 50.000 libras.
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