Durante el primer trimestre de 2026, el escenario económico en México ha mostrado una compleja interacción entre la apreciación del peso y el incremento de la inflación, resultando en una notable disminución del poder adquisitivo de las remesas recibidas por los hogares en diversas entidades federativas. La Ciudad de México, sin embargo, se erige como la excepción a esta tendencia.
Las remesas han demostrado ser un pilar fundamental para el sustento de las familias mexicanas, desempeñando un papel crucial en el consumo y la manutención. Según datos del Banco de México, los ingresos por remesas alcanzaron los 14,457 millones de dólares durante los primeros tres meses de este año, lo que representa un crecimiento interanual del 1.4%. A pesar de este leve aumento, la conversión a pesos mexicanos reveló un descenso significativo del 12.8% anual, alcanzando los 253,649 millones de pesos. Este fenómeno se debe principalmente a la apreciación del peso, que promedió 17.55 pesos por dólar, reportando un fortalecimiento del 14.1% en comparación con el año anterior.
Además, el aumento en los precios al consumidor ha impactado negativamente el poder adquisitivo de las remesas. La inflación anual tuvo un incremento, pasando del 3.72% en el primer trimestre de 2025 a un 4.13% en el mismo período de 2026. Ajustando las remesas a la inflación, su valor en pesos ha caído un 16.3% de forma anual, reflejando así los desafíos económicos que enfrentan los hogares receptores.
A pesar de que las remesas en dólares crecieron en 19 estados, su valor en moneda nacional solo tuvo un leve aumento en la Ciudad de México, donde el poder adquisitivo se mantuvo prácticamente estable (+0.5%). Al analizar las entidades federativas más afectadas, destacan los descensos en el Estado de México (-24.4%), Tabasco (-23.2%), Jalisco (-21.5%), Coahuila (-20.9%) y Querétaro (-20.8%).
Michoacán, Guanajuato, Jalisco, Ciudad de México, Chiapas, Oaxaca y Puebla se posicionan como los principales estados receptoras de remesas, concentrando en conjunto un 51.6% del total enviado a México. Estas remesas son cruciales para la economía de muchas familias, sobre todo en tiempos de creciente inflación.
Desde la perspectiva de Banco Base, se ha observado una recuperación de las remesas en dólares, recuperándose de las adversidades del 2025, marcadas por la caída del empleo en Estados Unidos y las estrictas políticas migratorias de la administración de Donald Trump. Sin embargo, se advierte que el reciente crecimiento es consecuencia de factores estacionales, como el periodo vacacional de Semana Santa, donde familiares en el extranjero incrementan sus envíos. Aún es prematuro hablar de una recuperación sostenida, dado que las perspectivas dependen del mercado laboral estadounidense y del clima de incertidumbre que enfrentan los migrantes indocumentados.
Finalmente, es esencial considerar el poder adquisitivo real de las remesas al ser convertidas a pesos y ajustadas por inflación. Este indicador es fundamental para comprender el impacto de las remesas en la economía de los hogares mexicanos en un contexto donde la estabilidad económica se ve desafiada por múltiples factores.
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