Las remesas en México han experimentado un significativo descenso del 5.6% durante el primer semestre de 2025, alcanzando un total de 29,576 millones de dólares. Este notable retroceso se produce en medio de las rigurosas políticas migratorias de Estados Unidos, que es la principal fuente de estos envíos al país. En comparación con el mismo periodo del año anterior, México ha visto una reducción de 1,750 millones de dólares, una caída que se siente especialmente relevante tras haber marcado una cifra récord de 31,326 millones de dólares en el primer semestre de 2024.
Estas remesas representan cerca del 4% de la economía mexicana, lo cual es un indicador claro de su importancia. El envío promedio por parte de los mexicanos en el exterior también se ha visto afectado, disminuyendo un 1.3%, bajando de 393 a 388 dólares entre enero y junio en comparación con 2024. En este mismo contexto, el número de transacciones ha registrado una caída del 4.4% interanual, totalizando 79.1 millones, con un 99.1% de ellas realizadas a través de transferencias electrónicas.
El mes de junio fue particularmente desalentador, con la captación de 5,201 millones de dólares, lo que representa un retroceso del 2.3% en comparación con mayo y una caída interanual del 16.2%. Este descenso continúa la tendencia a la baja que ya se había manifestado en meses anteriores, con disminuciones del 4.6% en junio y del 4.4% en mayo.
A pesar de estos contratiempos, es importante destacar que México ha disfrutado de once años de incrementos anuales en las remesas, alcanzando un récord de 64,745 millones de dólares al finalizar 2024. Sin embargo, esta racha de crecimiento se interrumpió en marzo del año pasado, en coincidencia con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. En los primeros seis meses de 2025, los residentes en México también enviaron remesas al exterior, alcanzando un total de 113 millones de dólares, lo que representa un incremento interanual del 2%.
Las remesas empezaron a mostrar un crecimiento notable al inicio de la pandemia de COVID-19, en marzo de 2020, convirtiéndose en la principal fuente de ingresos externos para el país. En dicho contexto, la administración del presidente Biden en Estados Unidos ha implementado recientemente un impuesto del 1% sobre las remesas enviadas en efectivo, giros postales o cheques, lo que ha generado preocupaciones en México. A raíz de esta situación, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha establecido un programa especial para reembolsar el monto correspondiente a este impuesto a los connacionales que envían dinero a casa.
El Gobierno mexicano ha expresado su descontento con esta medida, considerándola una violación del tratado bilateral de 1994 que busca evitar la doble tributación. Un reciente informe de BBVA ha destacado que la volatilidad en las remesas se mantendrá durante 2025, con períodos de decrecimiento alternando con fases de aumento.
Además, las deportaciones siguen siendo un tema preocupante, ya que los mexicanos constituyen casi la mitad de los 11 millones de indocumentados en Estados Unidos. Las remesas no solo son un soporte económico crucial, sino que representan un indicador relevante para la salud económica de México, siendo el segundo mayor receptor de remesas en el mundo, solo detrás de India.
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